Este lunes 2 de noviembre, una escuela de Capiatá será sede de un encuentro de literatura, arte y juego impulsado por el proyecto Anita Mandarina. La iniciativa busca fomentar la libre expresión de niños y adolescentes, así como generar un espacio de reflexión sobre los derechos y la protección de la niñez.

Una historia puede comenzar en un libro, convertirse en un dibujo y terminar en una conversación capaz de despertar preguntas sobre la realidad que viven otros niños. Esa es la apuesta de Anita Mandarina – Leer, Contar, Crear, una propuesta educativa, creativa y cultural creada por la docente Sandra Da Silva que busca unir lectura, creatividad y concienciación sobre la vulnerabilidad infantil.

La primera jornada se realizará en el Instituto Privado Nuevo Horizonte, de la ciudad de Capiatá. De 7:00 a 11:00, estudiantes de los niveles Inicial, Escolar Básico y Medio, profesores y miembros de la comunidad educativa participarán de una experiencia que propone ir más allá de la lectura tradicional.

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La organización estima reunir entre 200 y 250 personas. “Leer para imaginar. Contar para expresarnos. Crear para hacer propia la historia” es la consigna que orienta esta iniciativa, creada por Da Silva. La actividad combinará literatura, ilustración, artes plásticas, expresión corporal, recursos audiovisuales, juegos, escritura creativa y nuevas tecnologías, con el propósito de ofrecer distintas formas de interpretar una historia y convertirla en una producción propia.

Inspirado en caso de Felicita Estigarribia

Anita Mandarina nació vinculada al cortometraje paraguayo Con olor a mandarina, inspirado en el caso de Felicita Estigarribia, la niña de 11 años que falleció tras ser víctima de violencia sexual.

A partir del proyecto audiovisual, Anita Mandarina se extendió a un cuento infantil, materiales para colorear, recursos didácticos, objetos lúdicos, un cortometraje animado y un cuaderno interactivo, entre otros materiales y experiencias educativas.

“No quiero que Anita Mandarina sea solamente un personaje que ellos reciben. Quiero que funcione como una puerta para que puedan observar su realidad, conversar, imaginar alternativas y producir algo propio”, dijo su creadora.

La intención es que los participantes no sean receptores pasivos de un relato, sino que tengan oportunidades para expresarse, formular preguntas y construir sus propias interpretaciones. Este enfoque también plantea un desafío: la concienciación sobre la vulnerabilidad infantil no se agota en una actividad puntual, sino que requiere continuidad, acompañamiento adulto y herramientas adecuadas para abordar estos temas con sensibilidad y responsabilidad.

La jornada se organizará en cinco etapas: descubrir; leer, ver y escuchar; conversar y contar; crear y compartir. La metodología permitirá aproximarse a una misma historia mediante distintos lenguajes, desde la lectura y la conversación hasta la expresión artística y corporal.

“Una misma historia puede, por ejemplo, comenzar en un cuento, continuar en una ilustración, convertirse en movimiento corporal y terminar en una producción escrita o visual. Eso es lo que hace que la experiencia sea multimodal: no todos los niños necesitan entrar a la lectura por la misma puerta”, afirma.

Alrededor de diez mediadores de distintas disciplinas acompañarán las actividades. La iniciativa cuenta con fondos para el Fomento de la Lectura y el Libro 2026: Promoción de la lectura, escritura y oralidad, así también con el acompañamiento del sector cultural. En 2024, fue declarada de interés institucional por el Instituto Superior de Bellas Artes y el Ministerio de la Niñez y la Adolescencia; de interés cultural por la Secretaría Nacional de Cultura, y de interés educativo por el Ministerio de Educación y Ciencias.

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