Tras doce años de espera, el conductor y humorista paraguayo José Ayala y su esposa, Sofía Gómez Abreu, lograron finalmente oficializar el apellido de su hija, Sol Judith. En un testimonio relatan cómo decidieron desafiar las trabas de una legislación a la que consideraban “fría”, para conseguir que la niña acceda a su derecho de tener una familia. Hoy celebran un cambio radical en el sistema de adopciones en Paraguay.
La historia de la familia Ayala-Gómez empezó hace más de 10 años, bajo un escenario legal completamente diferente al que hoy ofrece el Estado paraguayo; donde el proceso de adopción no daba esperanzas a las parejas de formar una familia y a que los niños tengan un hogar y reciban el amor que se merecen.
En entrevista con La Nación/Nación Media, José Ayala comentó que desde el momento en que tomaron la decisión de que la niña sería legalmente su hija, pese a las trabas que existían en aquel entonces, no se rindieron para lograr formar esa anhelada familia y hoy con mucho orgullo pueden decir que Sol Judith lleva sus apellidos.
“Nosotros nos fuimos contra el sistema hace 12 años, porque nos parecía muy injusto que los guardadores no pudieran pedir la adopción de la criatura a la que tenían bajo su cuidado. Dijimos: si esta ley no va a cambiar, entonces vamos a ir contra el sistema y Sol igual va a ser nuestra hija”, expresó Ayala a LN.
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“Valió la pena”
Hace una década, el matrimonio consideraba a la normativa que rige al sistema de adopciones como injusta y carente de humanidad, por lo que tomó la valiente decisión de seguir adelante con el proceso sin importar el costo y el tiempo que llevaría conquistar su sueño. “Nos fuimos por el camino difícil, pero valió la pena. Hoy las familias de guarda pueden acceder a la adopción de la criatura”, expresó.
Durante 12 años, la familia permaneció fuera del radar del sistema estatal de adopciones, priorizando el vínculo afectivo y la crianza de la pequeña Sol Judith por encima de las trabas burocráticas. La firma final y el otorgamiento oficial del apellido Ayala Gómez coincidieron de forma simbólica con el decreto del Poder Ejecutivo, que declara el 8 de octubre como el Día de la Adopción y la Guarda en Paraguay.
Identidad y salud mental
José señaló que el pilar fundamental para sostener este proceso es el bienestar socioemocional, e hizo un llamado sobre la necesidad de contar con asistencia psicológica continua, tanto para los niños como para los futuros padres. Especialmente para que el acompañamiento sea transparente con los hijos desde la infancia.
“Se necesita ayuda psicológica para la criatura y para los padres, para prepararles y contarles su historia. Lo más importante es que el niño o la niña conozca su origen, de dónde vienen, qué pasó y que nosotros lo adoptamos. Eso debe ser desde lo más chiquitito posible”, aseguró.
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Centro de Adopciones renovado
La espera legal de la familia concluyó con la firma oficial de los documentos con los que se confirma finalmente que Sol Judith lleva el apellido Ayala Gómez. La familia calificó como una gratísima sorpresa la transformación estructural que denota el actual Centro de Adopciones de Paraguay.
Ayala relató que hace 12 años, el proceso se percibía como un “trámite de escritorio frío” donde parecía que se solicitaba un favor a las autoridades, pero que hoy el panorama dio un giro hacia la empatía y la agilidad institucional.
“Ahora el Centro de Adopciones se da cuenta de la importancia de que un niño o niña tenga una familia. El proceso cambió para bien; ahora hay más rapidez, agilidad y, sobre todo, calidez humana. Ahora cambiaron las leyes, el centro dio un giro de 180 grados”, indicó.
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“Anímense a ir al Centro de Adopción”
José Ayala recomendó a todas aquellas personas o parejas que anhelan adoptar: “Anímense a ir al Centro de Adopciones, hoy todo es más ágil hay más calidez humana. Parece que ahora sí se dieron cuenta de que esto debe ser un proceso amoroso y no doloroso; un camino de amor y no de trauma, miedo o dolor. El Centro de Adopciones cambió para bien y les recomiendo que vayan ahí”.
La historia de Sol Judith Ayala Gómez, deja como mensaje que la adopción debe priorizar siempre el bienestar superior del niño, garantizando procesos humanos que permitan construir vínculos afectivos seguros, estables y permanentes con sus nuevas familias.
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