“El amor a nuestras mascotas empieza en una tenencia responsable”, afirma la doctora Liz Espínola, directora del Nantes Hospital Veterinario, una de las instituciones que se sumó al Castratón Nacional. Tras dos exitosas jornadas de alta demanda en Asunción y el departamento Central, la iniciativa de la Dirección Nacional de Defensa, Salud y Bienestar Animal se desplegará en el interior del país este jueves 22 y viernes 23 de octubre. La campaña fue declarada “de interés nacional” por la Cámara de Senadores y busca evitar que miles de perros y gatos terminen en situación de abandono en las calles.
El trabajo conjunto entre profesionales, activistas, municipios, gobernaciones y voluntarios permitió completar rápidamente los cupos previstos en la capital y en localidades como San Lorenzo, Luque y Fernando de la Mora. La alta demanda obligó a habilitar una jornada extraordinaria en la región metropolitana, lo que reflejó la gran receptividad ciudadana. “La castración masiva evita el abandono, previene enfermedades y protege nuestra salud pública”, destacó la institución organizadora, instando a la población del interior a mantenerse atenta a los canales oficiales en redes sociales para postular a sus mascotas.
Desde la perspectiva veterinaria, la intervención quirúrgica representa la principal medida preventiva frente a patologías graves y complicaciones reproductivas. “Para los veterinarios, la castración es muy importante porque reduce la enfermedad. Lo primero que le preguntamos a las personas que traen a sus mascotas es si está castrado; si no lo está, eso te da la pauta de los posibles problemas que pueda tener”, asegura la doctora Espínola. Además de prevenir infecciones severas, el procedimiento evita el desarrollo de la hiperplasia prostática y la aparición de tumores, incrementando la expectativa de vida del animal hasta los 14 años.
“Los beneficios son gigantescos”
A pesar de los beneficios comprobados, el temor a la anestesia y la falta de información continúan siendo los principales obstáculos para que los dueños accedan a la cirugía. Espínola aclara que, en el 90 % de los casos, la reticencia obedece al miedo, pero remarca que “los beneficios son gigantescos” y superan ampliamente los riesgos si se realizan los chequeos clínicos previos de rigor. “A esas personas les diría que pongan los pros y contras en una balanza”, recomienda la especialista, recordando que la intervención es un procedimiento de rutina rápido y seguro.
En cuanto al momento adecuado para realizar la intervención, la profesional señala que la edad ideal es a partir del primer año de vida, tras haber transcurrido al menos un período de celo para garantizar el correcto desarrollo físico del animal. “La mayoría de los perritos mayores que castramos, de 10 o 12 años, ya tuvieron una patología y no es lo ideal, se debe prevenir”, recalca Espínola. Con un chequeo prequirúrgico favorable que evalúe la condición cardíaca y sanguínea del paciente, cualquier mascota en estado óptimo puede someterse al procedimiento sin importar su peso o tamaño.
Más allá del bienestar individual de cada mascota, el control poblacional constituye una estrategia indispensable de salud pública y convivencia comunitaria. Al evitar camadas no deseadas, el programa reduce la presencia de animales deambulando en la vía pública sin abrigo ni alimentación adecuada. De este modo, la tenencia responsable alineada con la legislación de protección animal fortalece la calidad de vida en los municipios, transformando la prevención quirúrgica en un acto de empatía colectiva.

