“Un joven no vive dividido en ministerios. Es simultáneamente estudiante, trabajador potencial, miembro de una familia, ciudadano y persona con necesidades afectivas, económicas y de salud”, afirmó la Dra. María del Carmen Giménez, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Desarrollo del Pensamiento Patria Soñada (IDPPS). Con esta premisa, la exviceministra de Educación Básica sostiene que la respuesta del país ante la transformación digital y la inteligencia artificial debe articular las áreas de educación, empleo, salud y protección social mediante un enfoque sistémico e intersectorial.

La especialista advirtió que, si bien la IA puede democratizar el conocimiento y acortar distancias, también conlleva el riesgo de profundizar las brechas de desigualdad existentes. Quienes poseen una base sólida aprovechan la herramienta para investigar y producir, mientras que los sectores vulnerables corren el riesgo de no poder evaluar críticamente los contenidos. En ese contexto, la educadora enfatizó la necesidad de fortalecer primero el pensamiento crítico y la comprensión: “Claramente tener acceso a tecnología no significa necesariamente saber utilizarla para pensar”, sostuvo.

Ante este panorama, la propuesta del IDPPS contempla una agenda estratégica de cinco a diez años enfocada en garantizar los aprendizajes fundamentales desde la primera infancia y en establecer mecanismos continuos de nivelación. Respecto a los procesos de acompañamiento académico y la prevención de la deserción escolar, Giménez subrayó la necesidad de aplicar una estrategia rigurosa y dinámica: “si un niño no aprende, lo detectamos; si lo detectamos, intervenimos; si la intervención no funciona, cambiamos la estrategia”, expresó.

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Una estrategia nacional

Asimismo, el plan plantea el desarrollo de una estrategia nacional de capacidades para toda la vida, vinculando la formación técnica y universitaria con las demandas productivas del país. Sobre la jerarquización de las carreras operativas y tecnológicas, la profesional indicó que “la formación técnica debe ganar escala y prestigio”. Además, insistió en que el objetivo de las políticas públicas debe trascender la mera inserción laboral inicial: “No debemos preparar solamente trabajadores; debemos preparar personas capaces de construir una vida”, manifestó.

En cuanto al trabajo en el aula, la experta propone rediseñar los procesos pedagógicos para que la tecnología actúe como un insumo analítico y no como un sustituto del esfuerzo intelectual. Para guiar el uso responsable de la inteligencia artificial entre estudiantes y docentes, recomendó seguir un criterio metodológico claro: “primero pienso; después uso la herramienta; finalmente vuelvo a pensar sobre lo que la herramienta produjo”. Esta perspectiva busca que los estudiantes argumenten, diseñen y defiendan sus conclusiones de forma autónoma.

El instituto insta a las instituciones educativas y a la sociedad a evaluar el impacto real de la formación más allá de la obtención de títulos académicos. Para la doctora Giménez, el verdadero desafío radica en convertir las políticas en aprendizajes prácticos que doten a las personas de autonomía, habilidades digitales y criterio propio. “El desafío es responder con qué sale realmente una persona de aquí, además del título”, concluyó, reafirmando la necesidad de formar ciudadanos capacitados para resolver problemas y adaptarse activamente a un entorno global dinámico.

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