Rocío Gómez, corresponsal en Itapúa.

En el marco del Día del Bibliotecario, la comunidad de Capitán Miranda rinde un merecido homenaje a la Biblioteca Municipal “Augusto Roa Bastos”, un faro cultural que desde hace más de dos décadas se mantiene como pilar indispensable para el aprendizaje, la lectura y la formación de nuevas generaciones.

Fundada en el año 2004 por iniciativa de la Asociación de Lectores y vecinos comprometidos, la biblioteca nació del anhelo de brindar al distrito un espacio digno para las letras y la investigación.

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Bautizada en honor al célebre Premio Cervantes paraguayo, lo que comenzó como un modesto proyecto comunitario creció con el tiempo hasta consolidarse como un valioso símbolo de compromiso con la educación. A lo largo de sus 22 años de trayectoria, sus pasillos han sido testigos del paso de miles de niños y jóvenes que encontraron en sus libros el impulso para construir su futuro.

Más de una década de vocación al frente

Desde hace más de diez años, el motor humano de este espacio es Joana Silveira, cuya labor abnegada y vocación permanente garantizan que la biblioteca no sea solo un depósito de libros, sino un punto de encuentro cálido y activo. Bajo su gestión, el recinto se ha adaptado a los tiempos modernos, siendo una aliada constante para estudiantes de todos los niveles y promoviendo la investigación y el hábito de la lectura.

La conmemoración del Día del Bibliotecario reafirma el valor de quienes, como Joana Silveira y los pioneros de 2004, preservan el conocimiento y defienden la identidad cultural de Capitán Miranda frente a los desafíos de la era digital.

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