Paraguay concretó un paso histórico el jueves 1 de octubre de 2026 a las 15:00 (hora paraguaya) con el lanzamiento del GuaraníSat-2 desde la Base de la Fuerza Espacial de Vandenberg, Estados Unidos. Esta misión representa la primera plataforma espacial fabricada completamente en territorio nacional, con la participación de más de 40 profesionales e investigadores. A diferencia del GuaraníSat-1 (desarrollado en Japón y lanzado en 2021 para monitorear el vector del mal de Chagas), esta nueva plataforma de 30 centímetros y menos de 4 kilogramos consolida la autonomía tecnológica del país.
El nanosatélite llevará a cabo múltiples experimentos de vanguardia durante su permanencia en órbita baja. Entre sus objetivos principales destaca la evaluación de paneles solares desarrollados por la firma italiana Astradine y el procesamiento de imágenes mediante un chip del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, probado previamente en misiones a Marte. Asimismo, la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Asunción (FIUNA) utilizará el dispositivo para medir la Anomalía Magnética del Atlántico Sur, recabando datos clave para el futuro desarrollo del GuaraníSat-3.
El impacto estratégico de la misión radica en la formación de capacidades locales dentro de un mercado global de alto valor. “Representa un gran logro; el desafío es enorme porque todo lo que tiene que ver con el espacio es complejo, riesgoso y caro, y hacer posible que esto se desarrolle con manos paraguayas en territorio paraguayo es grandioso”, afirmó Alejandro Román, director general de la Agencia Espacial del Paraguay (AEP). El directivo enfatizó que la economía espacial mundial mueve más de 600 mil millones de dólares anuales y proyecta alcanzar los 3 trillones para 2030, por lo que el país sienta las bases para posicionar a sus jóvenes científicos en esta industria.
Operación e integración orbital
La inserción en órbita fue programada minuciosamente dentro de una misión compartida de SpaceX que transportó 130 satélites. El despliegue de la unidad se fijó para realizarse 56 minutos y 21 segundos después del despegue, iniciando la activación de sus sistemas y la apertura de paneles solares unos seis minutos más tarde. La Estación Terrena Spacelab de la UNA gestionará el envío de comandos y la recepción de telemetría durante los dos años de vida útil previstos para la misión, la cual concluirá con un reingreso controlado a la atmósfera para desintegrarse sin generar basura espacial.
La cooperación internacional desempeñó un rol determinante en la consolidación del programa satelital paraguayo. El embajador de Japón en Paraguay, Katsumi Itagaki, destacó que la relación bilateral en materia espacial cobró mayor impulso a partir del trabajo conjunto con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y la visita oficial del entonces primer ministro Fumio Kishida en 2024. “La relación o cooperación entre Japón y Paraguay sobre áreas espaciales no remonta mucho tiempo, sino hace solamente unos tres, cuatro años atrás”, puntualizó el diplomático al valorar los avances en la formación técnica.
El fortalecimiento del ecosistema espacial paraguayo apunta ahora a lograr la autonomía completa en los procesos de prueba y certificación. Tras haber realizado los ensayos ambientales de esta edición en laboratorios del exterior, el plan institucional contempla la instalación de infraestructura especializada en el país durante los próximos tres años, con el soporte de JICA. Este avance técnico sentará las condiciones requeridas para que las futuras plataformas de observación terrestre se construyan y califiquen integralmente en suelo paraguayo.
Datos para la comunidad
La puesta en órbita de la nave generó un impacto directo en la comunidad educativa y científica. Desde el Ejecutivo nacional se resaltó la trascendencia del proyecto mediante un comunicado oficial: “¡Paraguay en el espacio con sello propio! Celebramos el exitoso lanzamiento del GuaraníSat-2. En este hito, profesionales y estudiantes paraguayos participaron en el diseño, la integración y las pruebas de tecnología espacial de vanguardia, en alianza con el JPL de la NASA”. Los datos recopilados por la nave estarán a disposición de investigadores, estudiantes y radioaficionados.
El intercambio académico continuo permitió que investigadores paraguayos y japoneses estrecharan vínculos en foros internacionales como la reunión de cooperación espacial en Viena, sentando las bases operativas del programa. “Estamos ganando capacidades, para nosotros es un aprendizaje muy grande y sienta las bases de un desarrollo científico y tecnológico”, señaló Román respecto al proceso de aprendizaje. Esta transferencia de conocimientos consolida la presencia del país en foros internacionales de desarrollo tecnológico.
El cierre exitoso de esta etapa demuestra la viabilidad técnica de los proyectos científicos desarrollados en Paraguay. La combinación de alianzas con la NASA, la agencia japonesa y la industria privada europea demuestra que la innovación nacional puede competir en escenarios de alta exigencia. La misión GuaraníSat-2 ratifica el compromiso institucional de acercar la ciencia a la sociedad, abriendo nuevas oportunidades para que el talento joven participe activamente en la economía del conocimiento y la exploración espacial.

