Bajo el lema “Exigimos nuestros derechos por un presente justo y futuro digno”, organizaciones de niñas, niños y adolescentes presentaron sus principales reclamos en el lanzamiento de la Semana por los Derechos de NNA 2026. La iniciativa, impulsada desde 1994, busca que sus voces tengan incidencia en las políticas públicas.
Niñas, niños y adolescentes de distintas partes del país alzaron su voz para plantear cuáles son los derechos que consideran prioritarios y qué respuestas esperan del Estado. Lo hicieron durante el lanzamiento de la Semana por los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes 2026, realizado el 13 de agosto bajo el lema “Exigimos nuestros derechos por un presente justo y futuro digno”.
La actividad fue impulsada por el Espacio de Diálogo, que reúne a organizaciones de niñas, niños y adolescentes, con el apoyo de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA) y una Mesa Interinstitucional integrada por instituciones públicas, organizaciones de la sociedad civil, organismos internacionales, agencias de cooperación, universidades y embajadas, entre otros actores.
Durante el lanzamiento, los participantes presentaron siete derechos priorizados colectivamente a partir de sus propias experiencias y de las situaciones que atraviesan junto con sus familias y comunidades.
Los ejes definidos para este año son trabajo digno; tierra; salud y educación integral de la sexualidad; protección y salud mental; participación protagónica; inclusión; y educación.
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Trabajo y salud
Entre los reclamos aparece la necesidad de diferenciar el trabajo adolescente, permitido bajo determinadas condiciones por la normativa, de la explotación laboral infantil. Las niñas, niños y adolescentes plantearon que quienes trabajan deben hacerlo en condiciones seguras, con capacitación y remuneración justa, sin que la actividad laboral interfiera con su derecho a estudiar y con medidas concretas para prevenir situaciones de explotación.
Otro de los puntos señalados es el acceso a información adecuada sobre el cuidado del cuerpo, las emociones y las relaciones. Los participantes advirtieron que cuando estos temas no son abordados de manera adecuada en el hogar o en las instituciones educativas, pueden quedar expuestos a información errónea y a situaciones de violencia. También reclamaron mejores condiciones en los servicios de salud, con infraestructura, insumos y atención de calidad.
Tierra y protección de comunidades
El derecho a la tierra ocupa igualmente un lugar central, especialmente por su relación con la alimentación, el acceso al agua, la identidad y el sustento de las comunidades campesinas e indígenas.
Los participantes expresaron preocupación ante situaciones de desalojos violentos y señalaron que la pérdida de tierras afecta directamente a las familias y comunidades y, por consecuencia, a niñas, niños y adolescentes.
Salud mental y participación
En materia de protección y salud mental, reclamaron mayor disponibilidad de espacios para practicar deportes, desarrollar actividades artísticas y culturales y potenciar sus capacidades. También plantearon la necesidad de contar con profesionales de salud mental en las escuelas, además de información y acompañamiento para abordar sus emociones y sentimientos.
La participación protagónica es otro de los ejes de la campaña. Los adolescentes exigieron espacios de participación que sean reales, representativos y libres de manipulación, donde sus opiniones sean escuchadas y tengan incidencia en las decisiones que afectan sus vidas.
Inclusión y educación
La inclusión, según los participantes, no debe limitarse al acceso a una escuela o institución. También implica contar con las condiciones necesarias para aprender, participar y desarrollarse en igualdad de oportunidades. En particular, reclamaron espacios, servicios y transporte accesibles para las personas con discapacidad y destacaron que las políticas de inclusión deben construirse tomando en cuenta las experiencias de quienes viven esas realidades.
En cuanto a la educación, señalaron la necesidad de contar con docentes capacitados, acompañamiento familiar, inversión pública, aulas adecuadas, tecnología y mejores condiciones para el aprendizaje. También reclamaron que las políticas educativas se traduzcan en acciones concretas y no solamente en promesas.
Cifras que alertan
Durante el lanzamiento, la CDIA presentó además el Boletín Estadístico 2026 de CDIA Observa, que reúne datos oficiales sobre la situación de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Paraguay. Uno de los datos más preocupantes señala que 72 niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 19 años fallecieron por suicidio durante 2025.
El documento también registra 8.893 nacimientos en niñas y adolescentes de entre 10 y 19 años, mientras que más de 90.000 niñas, niños y adolescentes de 10 a 17 años se encontraban trabajando.
A esto se suman otras situaciones que requieren respuestas: la falta de registros oficiales sobre niñas, niños y adolescentes afectados por desalojos forzosos, las brechas que afectan a la población indígena y a las personas con discapacidad, las dificultades para culminar la educación media y el hecho de que más de 105.000 niñas, niños y adolescentes todavía no cuentan con cédula de identidad.
Los datos, según la organización, evidencian la distancia que todavía existe entre el reconocimiento formal de los derechos y su cumplimiento efectivo.
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“El país que soñamos”
La campaña continuará durante agosto y parte de septiembre con contenidos destinados a visibilizar los derechos priorizados y las propuestas elaboradas por niñas, niños y adolescentes. Además, se prevén actividades organizadas por distintas instituciones y organizaciones en varios puntos del país.
Una de las iniciativas será la publicación de “El País que Soñamos”, un periódico elaborado por niñas, niños y adolescentes que imaginarán cómo serían las noticias de un Paraguay en el que sus derechos estuvieran plenamente garantizados.
La propuesta busca que la campaña no se limite a enumerar problemas, sino que coloque en el centro las propuestas y la visión de quienes serán protagonistas del futuro del país.

