Siguen apareciendo más víctimas de Ariel Morna (56), el argentino detenido en la costanera de Asunción por el rapto de una menor. Una mujer, que trabajó como doméstica en la vivienda del hombre, relató los momentos de terror que vivió a su lado. “Vi una publicación en Facebook; entonces, me comuniqué con este señor por el tema del trabajo y fui a su casa como para trabajar”, relató en diálogo con la 1080 AM.
Una semana después, llamativamente cambiaron las cosas debido a que el hombre manifestó su atracción hacia la mujer. “Después de una semana me dijo que ya no quería que trabaje y si podíamos empezar una relación”, comentó.
Al poco tiempo, nuevamente la situación tuvo un giro inesperado, demostrando señales de extrema violencia. “Después de una semana empezó a ser violento, me quitó el teléfono, me prohibía hablar con mis familiares”, refirió.
De las prohibiciones y agresiones verbales pasó a la agresión física. “Me empezó a pegar. Todas las veces que me encerraba, me encerraba en la pieza y me dejaba dos a tres días, sin comunicarme con mi familia”, detalló.
Logró escapar, pero empezaron las amenazas
La víctima logró escapar, pero empezaron las amenazas. “Me escapé y me empezó a amenazar con que le iba a matar a mi familia, que le iba a secuestrar a mi hermana de 16 años si no volvía con él”, puntualizó.
Del miedo, aceptó retomar nuevamente la relación sentimental. “Me llevó a Buenos Aires, donde me agredía física y mentalmente. Psicológicamente, me dejó muchos traumas. Me destruyó y yo me quería matar”, apuntó.
En el trayecto del viaje, volvió a mostrar su lado agresivo. “En el camino, sacó un arma, y cuando nos acercábamos a un peaje, me dijo que si hablaba, me mataba y se mataba. Me apuntó con una pistola en la cabeza y me puso una navaja en el cuello”, contó.
Una vez en la capital argentina, mantenía una aparente calma. “Llegamos a Buenos Aires, estaba todo bien supuestamente, pero yo tenía mucho miedo y trataba de adularle para que no se enojara”, recordó.
Posteriormente, se trasladaron a Mar del Plata. “Fuimos a un hotel, ahí yo quería hablarle a mi familia. Pero me quitó el teléfono y hablaba con mi familia, haciéndose pasar por mí”, reveló.
Seguidamente, procedió a la agresión física. “Cuando le pedí mi teléfono, me tiró en la cama, me agarró del cuello, agarró una navaja, me puso en el cuelo y me dijo: esta vez no te vas a salvar”, manifestó.
En un momento dado logró escapar y salir al pasillo del hotel, pero fue seguida por el extranjero. “Corrí, me agarró del pelo y arrastrada me quiso meter a la habitación, yo empecé a gritar, vinieron los trabajadores del hotel y ahí él se fue”, rememoró.

