El Instituto Nacional del Cáncer (Incan), a través de su Centro Productor de Hemocomponentes, impulsa una jornada de donación voluntaria de sangre destinada a pacientes oncológicos, este viernes 26 de junio, de 8:00 a 13:00, en la Unidad de Medicina Transfusional del Incan, ubicada sobre la ruta 2, kilómetro 23 y medio, en la ciudad de Capiatá.
Los voluntarios también podrán realizar su aporte en cualquier centro de la Red Nacional de Sangre (como el CENSSA) mencionando que la donación va dirigida a los pacientes del Instituto Nacional del Cáncer. Las transfusiones de sangre y plaquetas son un recurso esencial para sostener los tratamientos y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Este insumo no puede fabricarse de manera artificial y depende exclusivamente de la participación ciudadana.
Los requisitos para donar sangre son: tener entre 18 y 60 años de edad, un peso mínimo de 50 kilos, presentar la cédula de identidad vigente, así como sentirse sano, no es necesario acudir en ayunas; se recomienda un desayuno ligero sin lácteos ni grasas. Para quienes posean tatuajes o piercings se requiere haber transcurrido 12 meses desde el último procedimiento.
Acompañamiento psicológico
Por otra parte, el Instituto Nacional del Cáncer destaca el acompañamiento psicológico para contribuir a la salud emocional, física y social del paciente, mejorando su calidad de vida y sus posibilidades de recuperación. La psicología aplicada al cáncer es una especialidad que atiende el impacto emocional de la enfermedad en el paciente y en su familia.
La licenciada Raquel Molinas, jefa de la Unidad de Psicología Oncología, explicó que acudir a las consultas es fundamental, ya que cuidar la salud mental también forma parte del tratamiento oncológico. El Incan brinda atención ambulatoria en consultorio externo, en el primer piso del área de Cuidados Paliativos y en los servicios de internación, de lunes a viernes, de 8:00 a 16:00. Los pacientes interesados pueden agendarse en admisión.
La Sociedad Internacional de Psicología Oncológica (IPOS) define esta disciplina como el estudio de dos dimensiones: las respuestas psicológicas de los pacientes y sus familias en todas las etapas de la enfermedad, y los factores psicológicos, sociales y conductuales que influyen en la morbilidad y la mortalidad.

