Medios locales de Pedro Juan Caballero se hicieron eco del hallazgo sano y salvo de Mathías, el pequeño de 2 años desaparecido el miércoles en horas de la mañana en la colonia Kokue Pyahu.

Luego de una intensa búsqueda de familiares, vecinos, policías y voluntarios, el niño fue hallado el jueves alrededor de las 17:00 en medio de un maizal de la zona, a 10 kilómetros de su vivienda.

Uno de los protagonistas del rescate fue Benior Zeballos Villa Alta, conocedor de la zona, quien relató a Radio Imperio las largas horas de búsqueda y el emocionante instante en que halló al pequeño.

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Mencionó que comenzó a colaborar en la tarde del día en que desapareció el niño, luego de ser avisado por otro poblador de la zona, Cirilo Zorrilla, quien había encontrado algunas huellas cerca del lugar. “Le dije a mi papá que iba a ayudar porque imaginé a la criatura sola e indefensa en medio del monte”, expresó el lugareño.

Esa misma tarde ingresaron a una propiedad de difícil acceso para seguir los rastros. Sin embargo, la falta de linternas y la llegada de la noche obligaron al grupo a permanecer en el lugar esperando escuchar algún llanto o ruido que pudiera guiarlos y luego se retiraron.

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Al amanecer del jueves retomaron la búsqueda. Benior y su padre recorrieron distintos sectores de un extenso maizal de aproximadamente 50 hectáreas.

Durante el recorrido encontraron nuevas huellas que fueron verificadas por el padre del niño, Fernando Dacunha. “Le dije que estaba cerca y que íbamos a encontrar a su hijo”, refirió.

Continuaron avanzando junto a policías, investigadores y voluntarios. Posteriormente, un dron intentó sobrevolar la zona, aunque las condiciones del viento dificultaron el trabajo.

Entonces, la búsqueda se concentró en otro sector del maizal. Cerca de las 16:00, un trabajador rural informó sobre nuevas huellas de una criatura cerca de un arroyo.

Benior y el padre del niño se dirigieron rápidamente al lugar. Siguiendo las señales, Benior avanzó solo unos metros más. Bajó hasta el arroyo, recorrió la orilla y volvió a subir un barranco. Al acercarse a un alambrado, ocurrió el momento que jamás olvidará.

“Le miré sentadito sobre un tronco, medio acostadito y con frío. Cuando me vio, levantó la mano y dijo: ‘papá’. Yo salté de la emoción, le abracé y le dije que íbamos junto a su papá”, precisó el baqueano. Cuando llegó el padre, la criatura se lanzó a su cuello. “Fue un momento muy emocionante. Su padre lloró y agradeció a Dios”, contó.

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