Este miércoles, el Ministerio de Salud Pública informó sobre una compleja intervención quirúrgica realizada en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias y del Ambiente (Ineram), donde especialistas lograron extirpar con éxito un bocio intratorácico de aproximadamente 380 gramos a un paciente de 60 años, quien evolucionó favorablemente y recibió el alta médica tres días después de la operación.
Según el reporte oficial, el paciente presentaba un crecimiento anormal de la glándula tiroides que no solo comprometía la región del cuello, sino que también se extendía hacia el interior del tórax, una condición conocida como bocio intratorácico o endotorácico.
“Esta situación puede generar compresión de estructuras vitales como la tráquea, los vasos sanguíneos e incluso el esófago, dificultando la respiración y la deglución”, explicaron desde la carera sanitaria.
A continuación indicaron que la intervención consistió en una tiroidectomía total mediante acceso cervical, técnica que permitió retirar completamente la glándula afectada sin necesidad de procedimientos más invasivos. El diagnóstico final confirmó que se trataba de un bocio coloide multinodular benigno, aunque su gran tamaño y ubicación representaban un importante desafío quirúrgico.
¿Qué es el bocio intratorácico?
El personal médico reveló que el bocio es el aumento anormal del tamaño de la glándula tiroides. Cuando ese crecimiento se extiende desde el cuello hacia el interior del tórax se denomina bocio intratorácico o endotorácico. En muchos casos puede pasar desapercibido durante años, pero al aumentar de tamaño puede provocar dificultad respiratoria, sensación de presión en el pecho, cambios en la voz o problemas para tragar alimentos.
Entre las principales causas se encuentran los trastornos de la tiroides y, especialmente, la deficiencia de yodo, mineral esencial para la producción de hormonas tiroideas.
“Paraguay ha sido históricamente un país vulnerable a este problema debido a que sus suelos contienen bajos niveles naturales de yodo, motivo por el cual la sal yodada se convirtió en una de las principales estrategias de prevención”, expresaron.
Datos en Paraguay
Un detalle a tener en cuenta es que las enfermedades relacionadas con la deficiencia de yodo fueron durante décadas un problema importante de salud pública en el país. Una encuesta nacional realizada por el Ministerio de Salud en 1988 reveló que el 48,6 % de la población escolar presentaba algún trastorno asociado a la falta de yodo, siendo el bocio la manifestación más frecuente.
Sin embargo, los programas de fortificación con sal yodada permitieron una marcada reducción de los casos. Estudios más recientes muestran que el bocio y otros trastornos por déficit de yodo son hoy mucho menos frecuentes que décadas atrás.
Finalmente, los especialistas advierten que cuando alcanza grandes dimensiones, un bocio intratorácico puede comprometer seriamente la calidad de vida e incluso poner en riesgo la salud del paciente debido a la compresión de órganos y estructuras del tórax. En algunos casos también puede asociarse a alteraciones hormonales de la tiroides que afectan el metabolismo, el sistema cardiovascular y otras funciones del organismo.
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