Mientras miles de personas se reúnen en Paraguay para compartir la pasión por el fútbol, otra realidad avanza en silencio: casi todos los días una niña menor de 14 años da a luz en el país, víctima de abuso sexual.

Según registros oficiales del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS), en 2024 se registraron 350 nacimientos en niñas de entre 10 y 14 años y más de 8.800 partos en adolescentes de 15 a 19 años.

Los datos preliminares de 2025 confirman la persistencia del problema, evidenciando que el embarazo infantil y adolescente sigue afectando de manera desproporcionada a niñas y adolescentes que viven en contextos de pobreza, exclusión territorial y discriminación, especialmente en zonas rurales y comunidades indígenas.

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Frente a esta realidad, Plan International Paraguay impulsa la campaña “Cambiemos el Juego”, una iniciativa que pone en valor el deporte, y particularmente el fútbol, como una herramienta estratégica para la prevención de la violencia, la promoción de derechos y la construcción de espacios seguros para niñas y adolescentes.

En Paraguay, la campaña se articula a partir de La Liga Joaju, un proyecto que se implementa desde hace varios años en comunidades rurales y vulnerables del país.

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“Cambiemos el Juego” pone en valor el deporte, y particularmente el fútbol, como una herramienta estratégica para la prevención de la violencia, la promoción de derechos y la construcción de espacios seguros para niñas y adolescentes. Foto: Gentileza

La Liga Joaju

La iniciativa utiliza el fútbol mixto como una puerta de entrada para ampliar las oportunidades de desarrollo de adolescentes, especialmente niñas y mujeres jóvenes indígenas, en territorios donde las desigualdades estructurales, las brechas en el acceso a derechos y la falta de espacios de recreación y formación siguen limitando sus proyectos de vida.

Dana, tiene 14 años y recuerda con exactitud lo que le decían cuando quería jugar al fútbol: “Me decían que no podía jugar porque es un juego de hombres y que yo debía jugar solo con muñecas”.

Más de 1.700 niñas, niños y adolescentes provenientes principalmente de comunidades rurales y pueblos indígenas de los departamentos de Guairá, Paraguarí, Caaguazú y San Pedro, ya formaron parte de los proyectos donde el fútbol se convierte en una herramienta de protección, aprendizaje y liderazgo.

El impacto también se refleja en historias que hoy trascienden la cancha comunitaria, como la de Fátima Acosta, quien dio sus primeros pasos en estos espacios y que actualmente integra la Selección Femenina de Fútbol de Paraguay.

“La verdad que nunca pensé llegar hasta acá, estar en la selección nacional. Sé que sí se puede alcanzar lo que queremos. Que el ser mujer, no te limita a cumplir tus sueños”, mencionó.

En un país donde el fútbol es parte central de la vida comunitaria, este deporte funciona como un lenguaje común que convoca, une y moviliza. Lo que hace única a esta iniciativa no es solo el deporte, sino que cada entrenamiento integra capacitaciones sobre cuidado socioemocional, bienestar físico y brinda herramientas concretas para la prevención de la violencia.

Violencia estructural

Los embarazos en niñas menores de 14 años en Paraguay no pueden analizarse de forma aislada. De acuerdo con datos del Ministerio Público, durante 2024 se registraron más de 3.551 casos de abuso sexual contra niñas, niños y adolescentes, y en más del 80% de los casos las víctimas fueron niñas y adolescentes mujeres. La mayoría de estas violencias ocurre en el entorno familiar o cercano, lo que incrementa las barreras para la denuncia y el acceso temprano a protección.

A esto se suman las uniones tempranas, que afectan principalmente a adolescentes mujeres y se concentran en zonas rurales y en poblaciones indígenas, reforzando ciclos de violencia, abandono escolar y pobreza intergeneracional.

“El fútbol puede ser mucho más que una competencia. Puede ser un espacio de protección, de expresión y de construcción de proyectos de vida para niñas y adolescentes que enfrentan múltiples formas de exclusión. Con La Liga Joaju y con Cambiemos el Juego, buscamos crear mayores oportunidades para la igualdad, el liderazgo y la prevención de la violencia”, señaló Noelia Errecarte, representante país de Plan International Paraguay.

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Cambiar las reglas

A través de “Cambiemos el Juego”, Plan International Paraguay busca poner en relieve la importancia que toda la sociedad, incluido el sector privado, contribuyan a generar entornos protectores donde las niñas puedan crecer libres de violencia, desarrollar su potencial y soñar con un futuro distinto.

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