Desde este lunes 11 hasta el 17 de mayo se recuerda la Semana Mundial de Sensibilización sobre Consumo de Sal. Aunque para muchos este aspecto pasa realmente sin consecuencias, con el tiempo se convierte en un problema mortalmente peligroso.
La primera señal de alarma para la ciudadanía la establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), teniendo en cuenta que el consumo máximo diario permitido de sal es de 5 gramos para un adulto sano, lo que equivale a una cucharadita pequeña rasa de sal de mesa.
El pensamiento generalizado es que esa cantidad es muy poca, al punto que la mayoría de la gente está acostumbrada a ingerir esa cuchadatita rasa de sal para sazonar el plato cada vez que se sientan a la mesa, ya sea en el almuerzo, en la cena o en toda ocasión que se presente.
Tres detalles que hay que tener en cuenta son:
- el primero, que esa cantidad incluye toda la sal que se puede consumir en el día, no solo la que se le agrega al cocinar
- segundo es que la ingesta extra se produce cada vez que la persona consume pan, queso, embutidos, snacks (papas fritas/pororó, palitos saladas), comidas rápidas y hasta salsas industriales
- tercero es la concientización de que el consumo excesivo de sal sí es muy serio porque la hipertensión muchas veces no da síntomas hasta que el daño ya ocurrió.
Desde el Miniserio de Salud advierten que el consumo excesivo de sal incrementa el riesgo de hipertensión, la principal causa de accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas, además de los problemas renales. El fantasma silencioso de la hipertensión es uno de los factores de riesgo más importantes de muerte cardiovascular en el mundo.
Yodo en la sal
Las autoridades sanitarias indican que en Paraguay, el Programa Nacional de Control y Prevención de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (DDY) garantiza que la sal que llega a la mesa contenga la cantidad adecuada de yodo para la salud.
“Las Guías Alimentarias del Paraguay promueven una alimentación saludable a través de 12 mensajes prácticos. Ponemos en práctica la recomendación número 8: “La sal: úsala con moderación, pero siempre verifica que sea la sal adecuada”.
Finalmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) destaca que la yodación de la sal y la reducción de su consumo a menos de 5 gramos diarios son medidas compatibles, seguras y efectivas, con grandes beneficios para la salud pública. “Con pequeños cambios como este, cuidamos nuestra salud y la de nuestras familias”, reiteraron.
Aunque parezca un hábito inofensivo, el exceso de sal puede convertirse en una amenaza silenciosa para la salud. Reducir su consumo, leer las etiquetas de los alimentos y optar por una alimentación más natural son pasos simples que pueden prevenir hipertensión, enfermedades cardíacas y daños renales. En esta Semana Mundial de Sensibilización sobre el Consumo de Sal, el llamado es claro: menos sal hoy significa más salud y calidad de vida mañana.

