“Con lo que te paso ya alcanza”. Con esta frase, la abogada de familia Giselle Fiorio reabre un debate incómodo pero cada vez más presente en Paraguay: ¿cuánto cuesta realmente criar a un hijo y por qué tantos padres siguen considerando la cuota alimentaria como una “ayuda” opcional?
Detrás de una transferencia mensual existen gastos invisibles que sostienen la vida cotidiana de miles de niños y adolescentes: vivienda, alimentación, educación, salud, vestimenta, transporte, recreación y también el tiempo de cuidado.
Un cálculo básico expone la realidad: vivienda tiene un costo aproximado de G. 1.200.000; alimentación G. 700.000; educación G. 350.000; deportes y recreación G. 200.000; vestimenta G. 250.000 y salud G. 300.000. El total estimado es de G. 3.000.000 mensuales, sin incluir imprevistos.
Sin embargo, muchas madres siguen escuchando frases como “La plata es para los chicos, no para vos”; “Si querés más, andá a trabajar”.
Para Fiorio, esas expresiones reflejan una mirada distorsionada sobre la crianza compartida, ya que la cuota alimentaria no cubre solamente comida, también vivienda, salud, educación y todo lo necesario para el desarrollo integral del hijo. Además, criar también es trabajo, sostiene.
El debate también pone sobre la mesa una discusión cultural: el peso desigual de las tareas de cuidado. Mientras uno aporta dinero, muchas veces el otro asume la carga diaria de cocinar, llevar al colegio, acompañar en enfermedades, sostener rutinas y reorganizar su vida laboral en función de los hijos.
¿La cuota alimentaria alcanza realmente en Paraguay? ¿Los montos están desactualizados frente al costo de vida? La discusión está abierta.

