La Dra Sonia Jazmín Bustos, psicóloga clínica infantil, en diálogo con La Nación/Nación Media, realizó un análisis sobre el impacto de los retos virales de hoy, ante la ola de amenazas de tiroteos en colegios de Asunción y del interior del país.
“Un chico escribe en el baño “mañana hay tiroteo”, lo sube a TikTok y en 2 horas hay padres llorando, clases suspendidas y patrulleras en la puerta. Después, el niño dice: “era joda, profe”. El problema es que esa “joda” rompe tres cosas a la vez: al chico que la hace, a sus compañeros y a todo el colegio”, advirtió.
Calificó además como un acto egoísta de parte de los niños que recurren a este tipo de actitudes. “Al chico que hace un reto se le apaga el chip de pensar en el otro. Su cerebro solo piensa en una cosa: “si lo hago, voy a tener likes”. No piensa en la mamá que se asusta, en el compañero que no duerme o en la Policía que viene”, explicó.
Añadió que el reto le hace creer al chico que lo hace que ser valiente es animarse a cualquier cosa, aunque lastime. “Después se le viene el mundo encima. Pasa de ser “el capo del reto” a ser “el que suspendió las clases para todo el colegio”, apuntó la especialista.
Además, estos hechos tienen sus consecuencias. “Ahí viene la culpa, la vergüenza, todos mirándolo mal y muchos no quieren ni ir más a la escuela”, subrayó la psicóloga.
Por otro lado, está el susto que genera en los demás compañeros. “El colegio deja de ser un lugar tranquilo. A los chicos les duele la panza, no pueden dormir. Aunque sepan que era mentira, el cuerpo queda asustado y con miedo, nadie puede aprender”, refirió la entrevistada.
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También el colegio sufre, porque se rompe la confianza. “La escuela tiene una regla básica: “acá estás seguro”. Cuando aparece una amenaza, esa regla se rompe. Y volver a confiar lleva meses. Los padres entran con miedo, las maestras también”, manifestó la profesional.
Ante esta situación, los docentes terminan agotados. “En vez de enseñar a leer y sumar, se la pasan apagando incendios: hablar con la Policía, calmar padres, hacer reuniones de urgencia”, apuntó.
Por otra parte, resaltó que el peor error que se puede cometer es minimizar el uso del internet. “La trampa más grande es decir: “es solo internet”. El reto empieza en el celular, ellos hacen la broma en ‘modo internet’, donde todo se borra, pero las consecuencias vienen en ‘modo vida real’, donde nada se borra”, puntualizó Bustos.
Resumió diciendo que los retos son como un virus. “Contagian al que lo hace, asustan a todos los compañeros y enferman al colegio entero”.
En ese sentido, aclaró que estas situaciones no se arreglan con castigos, sino con adultos presentes. “Somos los grandes los que tenemos que poner el freno. Hablarles sin juzgar, enseñarles que ser valiente es decir “yo no juego”. Tener empatía, respeto, cuidado de uno mismo y del otro”, finalizó.
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