La acreditación se asocia con inserción laboral más rápida, mayor congruencia profesional y altos niveles de satisfacción de los empleadores, según un análisis realizado por la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes).

Este estudio se dio a conocer el martes pasado, durante el lanzamiento de la campaña “Educación que emplea”, llevada adelante por la Aneaes, la Unión Industrial Paraguaya (UIP) y el Ministerio de Industria y Comercio (MIC).

La acreditación de carreras de grado no es solo un sello académico. En Paraguay, también está vinculada a mejores condiciones de empleabilidad juvenil.

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Así lo demuestra este análisis de los informes oficiales de evaluación externa de la agencia evaluadora cuyos resultados revelan diferencias estructurales claras entre carreras acreditadas y no acreditadas.

El estudio examinó cuatro variables directamente relacionadas con la inserción laboral: tiempo al primer empleo, congruencia entre ocupación y titulación, satisfacción de egresados y satisfacción de empleadores. En todos los casos, las carreras acreditadas presentan mejores indicadores y mayor sistematicidad en la medición de resultados.

En la escala oficial de evaluación (de 3 a 1), las carreras acreditadas alcanzan un promedio de 2.827 puntos, frente a 1.542 de las no acreditadas. Cuando se suman y promedian los resultados en todos los aspectos evaluados (calidad académica, seguimiento de egresados, inserción laboral, relación con empleadores, entre otros), las carreras acreditadas obtienen en promedio 2,827 puntos sobre 3. Esto significa que, en general, funcionan a un nivel alto y consistente.

En cambio, las carreras no acreditadas alcanzan un promedio de 1,542 puntos, apenas por encima del nivel mínimo. Esto refleja debilidades importantes, por ejemplo, en el seguimiento de sus egresados, en la medición de cuántos consiguen trabajo y en su vínculo con los empleadores.

La diferencia entre ambas es de 1,285 puntos. Puede parecer un número pequeño, pero en una escala que solo va de 1 a 3, es una diferencia muy grande. Representa casi la mitad de toda la distancia posible dentro de la escala.

Uno de los datos más significativos se observa en el tiempo de inserción laboral. En las carreras acreditadas, el plazo más frecuente para acceder al primer empleo es de seis meses, con numerosos casos de inserción incluso en el primer mes tras la graduación. En contraste, las carreras no acreditadas prácticamente no registran información sistemática sobre este indicador.

También se registran altos niveles de congruencia entre formación y empleo en carreras acreditadas, con reportes que oscilan entre 82 % y 100 % de egresados desempeñándose en áreas acordes a su titulación. La satisfacción de empleadores supera frecuentemente el 90%, mientras que la de egresados alcanza en algunos casos el 100 %.

RESPALDO INTERNACIONAL

Los resultados nacionales coinciden con la evidencia global. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD), en Education at a Glance 2023, señala que las personas con educación terciaria presentan mayores tasas de empleo y menor desempleo.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), en Global Employment Trends for Youth 2024, confirma que los jóvenes con educación superior tienen mayor probabilidad de inserción formal.

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Por su parte, el Banco Mundial advierte que, además del nivel educativo, la calidad institucional es determinante para mejorar los retornos laborales.

La literatura especializada en aseguramiento de la calidad (Harvey & Williams, 2010; Srijampana et al., 2025) sostiene que los procesos de acreditación fortalecen la coherencia curricular, explicitan resultados de aprendizaje y consolidan mecanismos de mejora continua, factores considerados estructurales para la empleabilidad (Yorke, 2006).

IMPACTO DIRECTO EN PROFESIONES REGULADAS

En algunas áreas, la acreditación no solo mejora las condiciones relativas de inserción, sino que determina el acceso al ejercicio profesional.

En Medicina, la Comisión Nacional de Residencias Médicas (Conarem) exige que el título provenga de una carrera acreditada para rendir el examen nacional de residencias, paso clave para la especialización y progresión profesional en el sistema sanitario.

En estos casos, la acreditación actúa como requisito habilitante directo para ingresar a segmentos formales del mercado laboral.

SELLO ACADÉMICO

Si bien la acreditación no sustituye las políticas de empleo ni elimina las limitaciones estructurales del mercado laboral juvenil —documentadas por el INE (2024) y el MTESS (2024)—, la evidencia muestra que sí mejora las condiciones relativas de transición entre educación y trabajo.

En un sistema de educación superior heterogéneo, la acreditación fortalece la transparencia, reduce asimetrías de información y aumenta la confianza de los empleadores.

Los datos son consistentes: la calidad acreditada no solo impacta en el aula, también se refleja en el mercado laboral.

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