En el marco de la celebración de la Última Cena, el arzobispo metropolitano de Asunción, cardenal Adalberto Martínez Flores, presidió la eucaristía del Jueves Santo en la Catedral Metropolitana, donde centró su mensaje en el amor, el servicio y la humildad como pilares de la vida cristiana.
Durante su homilía, el prelado recordó que esta celebración marca el inicio del Triduo Pascual, tiempo en el que la Iglesia conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En ese contexto, destacó que la Cena del Señor constituye el momento en que Jesús instituye la Eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor fraterno.
El cardenal también hizo referencia a la Misa Crismal celebrada horas antes, donde los sacerdotes renovaron sus promesas, subrayando que este gesto reafirma su entrega a Dios y al pueblo. “El mismo Cristo que se entrega es quien llama a servir”, expresó.
Al profundizar en el Evangelio, Martínez Flores resaltó el significado del lavatorio de los pies, gesto con el que Jesús revela que el verdadero poder radica en el servicio. “Amar hasta el extremo significa entregarse sin medida, incluso en medio del dolor”, afirmó, al tiempo de señalar que la autoridad en la Iglesia debe entenderse como entrega y humildad, no como dominio.
El arzobispo advirtió además sobre la realidad actual, marcada por la violencia, la corrupción y las guerras, contraponiendo estas acciones a las “manos que sirven, bendicen y construyen”. En ese sentido, instó a los fieles a optar por el bien común y a elevar oraciones por la paz en el mundo y en el país.
Finalmente, recordó el testimonio de San Francisco de Asís como ejemplo de amor a la Eucaristía y anunció la llegada de sus reliquias en el marco del jubileo franciscano. Asimismo, encomendó a los fieles a la protección de la Virgen María, pidiendo que fortalezca la fe, la esperanza y la caridad.
La celebración concluyó con un llamado a vivir esta Pascua como un tiempo de renovación espiritual, donde el mal sea vencido por el bien y prevalezca la paz.

