Esteban Benegas tiene 15 años, está conectado a un corazón artificial en espera de un trasplante cardíaco en el Hospital Pediátrico Niños de Acosta Ñu mientras aparezca un donante.

Desde las páginas “Un corazón para Esteban” y “Donar vida py” en redes sociales, compartieron su historia. El 28 de enero, Esteban comenzó con un cuadro gripal que parecía algo común.

Con los días, aparentemente se recuperó, pero le quedó una tos seca persistente. Poco después empezó a quejarse de dolor en el pecho y le costaba dormir acostado, por lo que consultaron varias veces en los centros de salud de nuestra ciudad.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

En cada visita les decían que todo estaba bien, que no había nada de qué preocuparse. Pero el 14 de febrero todo cambió. “Esa noche, Esteban me pidió dormir conmigo. Lo noté muy pálido, diferente, y me dijo que se sentía muy mal”, comentó Liliana Benegas, madre del paciente.

En ese momento supieron que algo no estaba bien y volvieron a consultar de urgencia. Desde ese día, comenzó la difícil lucha.

“Al principio, los médicos sospechaban que se trataba de una insuficiencia cardíaca, pero luego llegó el diagnóstico: miocardiopatía dilatada. Nos explicaron que su corazón estaba muy debilitado y que la única solución definitiva sería un trasplante cardíaco”, relató.

La noticia le rompió el corazón. “Para una madre, escuchar que su hijo necesita un corazón nuevo es uno de los golpes más duros que puede recibir. Pero lo que más me impactó fue la forma en que Esteban enfrentó todo”, apuntó la mujer.

Desde hace dos semanas sobrevive con un corazón artificial. Foto: Gentileza

Te puede interesar: Becas Gobierno 2026: publicarán este miércoles lista de beneficiarios

Pero el adolescente no se rindió. “Esteban es un niño fuerte, un verdadero guerrero. Siempre repite su frase ‘Sí puedo’, incluso en los momentos más difíciles”, destacó la mami.

Precisamente, cuando llegó el día de entrar al quirófano para la colocación de su corazón artificial, el Berlin Heart, fue él quien les dio fuerzas a la familia y a los médicos, recordó. “Mientras lo llevaban, nos miró con una sonrisa y nos animó a no llorar”, mencionó.

Su valentía y perseverancia le dejaron la enseñanza de lo que significa luchar con esperanza. A pesar de su edad y de lo que está atravesando, Esteban sigue siendo un niño noble, optimista y lleno de fe.

Le encantan los camiones. Son su mayor pasión. Pasa horas hablando de ellos, imaginando rutas y viajes. Su sueño es, algún día, conducir su propio camión.

Hoy, se encuentra conectado a un corazón artificial, esperando ese regalo de vida que es un trasplante. Cada día es una batalla, pero también una muestra de su increíble fortaleza.

“Como mamá, puedo decir que mi hijo me ha enseñado lo que es la verdadera valentía. Y seguimos aquí, con fe, esperando ese corazón que le permita seguir soñando, seguir sonriendo y cumplir todo lo que aún le queda por vivir”, concluyó.

Leé más: Lambaré: Municipalidad extiende horario de atención ante vencimiento de registros este mes

Déjanos tus comentarios en Voiz