La Albirroja volvió a instalarse entre las selecciones protagonistas a nivel mundial y reafirmó su identidad histórica. Después de 16 años de espera, Paraguay regresa a la Copa del Mundo. Esta hazaña la convierte en el Héroe del Año Nación Media 2026.
Después de las sorprendentes victorias ante Brasil y Argentina, la Albirroja empezaba un año 2025 decisivo con seis finales por delante y una generación de futbolistas experimentados acompañados de talentosos jóvenes. El desafío, sin embargo, sería enorme. Se trataba de las eliminatorias sudamericanas, las más difíciles del mundo.
La campaña fue exigente desde el inicio. Paraguay sabía que no tenía margen de error, pero el año comenzó de la mejor manera posible. En un estadio Defensores del Chaco colmado, como volvió a ser costumbre en las grandes noches, Omar Alderete marcó el gol que le dio una victoria fundamental a la Albirroja, cada vez más cerca del Mundial. En contraste, Chile no lograba salir del fondo de la tabla.
Una que tampoco atravesaba su mejor momento, aunque no estaba en el fondo, era la selección colombiana, que llegaba tras una derrota. El escenario cambiaba del calor de Asunción al calor húmedo de Barranquilla, una de las visitas más difíciles de las clasificatorias.
Apenas transcurridos 15 minutos, los cafeteros ya estaban en ventaja y el invicto de Gustavo Alfaro parecía en riesgo. Sin embargo, Paraguay volvió a mostrar carácter. Júnior Alonso y Julio Enciso marcaron para rescatar un empate en condición de visitante, un punto que terminó siendo de oro en la carrera hacia el Mundial.
De vuelta en el Defensores, la Albirroja recibió a Uruguay. Paraguay resistió, pero con goles de Galarza y Enciso, la Albirroja volvió a exhibir su efectividad confirmándose como el mejor local de las eliminatorias.
El sueño, cada vez más cerca
En plena competencia sudamericana, Norteamérica se sentía más cerca que nunca. Paraguay respiraba nuevamente optimismo: acariciaba el pasaje al Mundial y estaba a solo un punto de regresar a la máxima cita del fútbol a nivel de selecciones. Pero en frente aparecía Brasil, ahora dirigida por Carlo Ancelotti, que de Carletto pasaba a convertirse –quizá– en Carlinhos.
Aquella noche del 10 de junio, Paraguay cayó, pero la raza paraguaya es vencer o –en este caso– sufrir. Pese a la derrota, la clasificación seguía intacta y el sueño mundialista simplemente se postergaba tres meses más, en una espera que se hizo insoportablemente larga.
La espera no agotó a nadie. Al contrario, a medida que se acercaba la fecha del siguiente partido, crecían la expectativa y tensión. Finalmente, llegó el día D, terminología militar que indica el inicio de una operación importante. Y sí que lo era. Había llegado la hora de disputar el partido de la clasificación al Mundial 2026.
Desde bodegas y shoppings hasta quinchos y bares. Todo estaba lleno. El asado acompañaba la previa en cada rincón del país. Solo que Meteorología había anunciado una noche fría con vientos del sur que bajarían aún más la sensación térmica, al punto de llegar a la famosa expresión “oipiro”. Sin embargo, el clima no fue obstáculo. El plantel albirrojo, desde que salió de la Albiróga, sintió en las calles el calor de la gente hasta llegar al Defensores del Chaco, en una muestra de apoyo que no se veía desde hacía años.
Inaplazable fue la fiesta en Sajonia. Para quienes no son paraguayos, el partido sin goles no implicó muchas emociones, pero para nosotros cada llegada a nuestro arco o al del rival fue un puño apretado preparando la garganta para festejar o lamentarse.
El país que volvió a creer
Al final, este plantel hizo historia. La reacción en todo el país fue inmediata. Miles de personas salieron a las calles para celebrar el regreso al Mundial. Al día siguiente, el Gobierno decretó feriado nacional en reconocimiento a la clasificación. El 2025 quedó así como un año clave.
Tras 16 años de espera, Paraguay regresa a la Copa del Mundo con un plantel que entendió el peso de la camiseta y con un país que volvió a creer.
Justo Villar, director deportivo de la selección paraguaya, recibió el premio en representación de todo el grupo afirmando que “los jugadores son unos héroes en el sentido de resiliencia”. Desde que asumió en 2018 tuvo un objetivo claro: que la Albirroja vuelva a estar donde merece. Hoy, el exarquero puede decir “misión cumplida”, ya que, como él mismo dice, “todo futbolero quiere ver a su selección en el Mundial”.

