San Valentín, el patrón de los enamorados, fue un mártir cristiano de la Antigua Roma, que probablemente vivió en el siglo III y falleció joven, sin embargo las imágenes que le retratan es de un señor de aspecto delicado y edad avanzada. Un equipo multidisciplinar logró reconstruir su rostro, mediante la computación gráfica, a partir de los restos mortales atribuidos al santo, que reposan en una tumba en la Iglesia de San Jorge, en Monselice, en la provincia italiana de Padua.

El verdadero rostro de San Valentín, muestra a un hombre de facciones rústicas y relativamente joven, según publicó BBC para Brasil.

El trabajo de reconstrucción facial de San Valentín comenzó en 2017, cuando un equipo multidisciplinar, formado por académicos de la Universidad de Padua -como Francesco Veronese, del Departamento de Ciencia Histórica, Geográfica y de la Antigüedad; Alberto Zanatta, del Museo de Anatomía Patológica, y Nicola Carrara, del Museo de Antropología- se unió al grupo de estudios arqueológicos Arc-Team.

El italiano Luca Bezzi fue el encargado de fotografiar detalladamente el cráneo atribuido a San Valentín, en un proceso supervisado por la Iglesia católica. Foto: Luca Bezzi.
El italiano Luca Bezzi fue el encargado de fotografiar detalladamente el cráneo atribuido a San Valentín, en un proceso supervisado por la Iglesia católica. Foto: Luca Bezzi.

El rostro de San Valentín fue sometido a reconstrucción facial en 3D.

Luca Bezzi, integrante italiano de este equipo, fue uno de los que se encargó de fotografiar detalladamente el cráneo atribuido al santo, en una operación que fue autorizada y supervisada por la Iglesia católica.

Después, a partir de esas imágenes digitalizadas, el diseñador brasileño Cícero Moraes, un especialista en reconstrucción facial en 3D, recuperó el verdadero rostro de San Valentín. Los resultados fueron presentados el fin de semana pasado.

Se cree que San Valentín no fue solo una persona, sino por lo menos tres.

“La Iglesia católica es un poco caótica en ese sentido. Pero hay muchos homónimos. Y, por lo que se sabe, la figura protectora de los enamorados es la mezcla de tres de esos santos”, dijo Moraes.

“A uno de ellos, yo mismo lo ‘reconstruí’ el año pasado. Con el tercero también me encantaría hacerlo, pero parece que murió en una misión en África y se desconoce su sepultura”.

El santo del amor

El origen del culto a San Valentín como patrón de los enamorados no tiene que ver con el catolicismo, sino con leyendas romanas anteriores a la cristianización.

La conmemoración es una relectura de las antiguas Fiestas Lupercales, celebradas en ese entonces el 15 de febrero. Era un homenaje al dios Fauno, considerado el protector de los rebaños, y se relacionaba con la purificación de los campos y ritos de fecundidad.

En el año 494, el papa Gelasio I prohibió que los católicos participasen en esa festividad. Como contrapartida, la Iglesia decidió anticiparse un día y le acabó atribuyendo a San Valentín la capacidad de proteger a los enamorados de cara al matrimonio y a una unión sagrada y con hijos.

Hay al menos dos leyendas atribuidas a San Valentín. La primera es la de la rosa de la reconciliación y cuenta que en una ocasión, el obispo estaba oyendo a una pareja que discutía en el jardín.

Entonces, Valentín les llevó una rosa roja y los animó a hacer las paces. Después de algún tiempo, la pareja le pidió al obispo su bendición para el matrimonio.

También está la historia de una doncella cristiana enamorada de un centurión pagano. Cuando consiguieron vencer las resistencias familiares, la joven enfermó de tuberculosis.

Entonces Valentín acudió al lugar donde la muchacha agonizaba, donde la encontró al lado del centurión. Pese a la muerte inminente, él quería permanecer a su lado. El santo intercedió y, abrazados, ambos cayeron en profundo sueño que los unió por la eternidad.