Crecimiento se apoya en empresas locales, con décadas de trayectoria, un arraigo que fortalece la economía y el empleo, así como la llegada del capital extranjero.
No cabe dudas que la avicultura en nuestro país atraviesa una etapa de expansión, impulsada por la llegada de nuevas inversiones y el desarrollo de empresas nacionales que fortalecen la producción, generan empleo y amplían la capacidad industrial del país. El desembarco de capital extranjero ratifica el interés por un sector que viene expandiéndose desde hace años y se consolida dentro de la economía paraguaya.
El año pasado se instaló en la zona de Caaguazú la compañía JBS, uno de los grandes actores internacionales de la industria alimentaria. A esa llegada se suma el anuncio de una inversión de USD 50 millones de la empresa Pluma en la zona de Yhú, también en el quinto departamento. El proyecto representa una nueva apuesta por la actividad avícola y por el potencial productivo del interior del país. Estas iniciativas se incorporan a una cadena que ya cuenta con empresas locales de larga trayectoria, experiencia y capacidad para abastecer el mercado. La expansión del sector no solo se basó en la llegada de capitales foráneos, sino principalmente en el conocimiento acumulado, la infraestructura y el trabajo de empresas que vienen impulsando la actividad desde hace décadas.
Un ejemplo es la Granja Avícola La Blanca, conocida por su tradicional marca Pechugón, que lleva más de 60 años vinculada al desarrollo de la avicultura paraguaya. Su producción refleja el aporte de la industria nacional a una actividad que comienza mucho antes de que los alimentos lleguen a las góndolas. De acuerdo con los datos difundidos por la empresa, Paraguay registra una producción propia de 57 millones de huevos fértiles y el nacimiento anual de 48 millones de pollitos. Las cifras ponen de relieve la dimensión de una actividad que requiere organización, tecnología, controles y una cadena productiva capaz de sostener el abastecimiento.
La producción local también tiene un valor estratégico: contribuye a la disponibilidad de alimentos, dinamiza la economía y crea oportunidades laborales directas e indirectas. A medida que se amplía la capacidad instalada, el desafío será acompañar el crecimiento con eficiencia, calidad y condiciones que permitan competir en mercados cada vez más exigentes.

