La vicepresidenta de la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos, Luz María Cubilla, entiende que la profesión debe tener una participación más activa en las decisiones relacionadas con el desarrollo urbano, la infraestructura y la planificación de las ciudades.

  • Por Camila Gabaglio

Con una trayectoria vinculada al ejercicio de la arquitectura y a la representación gremial, Luz María Cubilla Gómez de la Fuente asumió distintos espacios de liderazgo den­tro del sector, entre ellos la presidencia de la (Apar) y actualmente ejerce la vice­presidencia de la Federación Panamericana de Asociacio­nes de Arquitectos (FPAA). En esta entrega de Hacedores LN, Cubilla habló con La Nación/Nación Media sobre los desa­fíos que enfrenta actualmente el gremio de arquitectos, la necesidad de incorporar cri­terios de sostenibilidad en las obras, la importancia de los concursos públicos de diseño y las condiciones que deberían acompañar al crecimiento de la construcción para que este se traduzca en mejores ciuda­des y calidad de vida.

–¿Qué la llevó a asumir espacios de liderazgo gre­mial y qué aprendió de ese recorrido?

–La necesidad de consolidar una voz institucional fuerte en un momento clave de transformación del entorno construido en el país. La moti­vación central fue garanti­zar que la profesión no fuera relegada únicamente a un rol ejecutor o estético, sino reconocida como un actor estratégico en el planea­miento urbano y en la polí­tica pública. De este recorrido extraigo un aprendizaje fun­damental: el valor de la diplo­macia gremial y la perseve­rancia normativa.

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–Desde su experiencia al frente del gremio, ¿cómo cambió el rol del arqui­tecto dentro del desarro­llo del país?

–Históricamente, la percep­ción del arquitecto en el desa­rrollo del país estuvo vincu­lada al encargo privado de escala media y a la edifica­ción individual. Sin embargo, desde la perspectiva gremial, el rol ha evolucionado hacia el de un planificador del hábitat integral, capaz de interrela­cionar variables ambienta­les, económicas y sociales. El arquitecto debe ser un actor estratégico en el desarrollo del país, especialmente en la planificación de las grandes obras de infraestructura y en la toma de decisiones que afectan a las ciudades. En la toma de decisiones sobre grandes obras e infraestruc­tura, el sector debe ocupar una posición de liderazgo téc­nico y consultivo.

SOSTENIBILIDAD

–¿Qué tan preparado está hoy el sector paraguayo para incorporar la soste­nibilidad en las obras?

–Paraguay se encuentra en un punto de inflexión. Existe una creciente concienciación pro­fesional y un mayor interés por las normativas de cer­tificación edilicia, aunque todavía tenemos asimetrías importantes. Todavía falta una actualización masiva de las normativas edilicias municipales con criterios bioclimáticos obligatorios, así como mayores incentivos fis­cales para proyectos de arqui­tectura sostenible y de bajo impacto. Fuera de Asunción también existen diferencias en la capacitación técnica de la cadena de suministro y de la mano de obra.

–Liderar un gremio implica representar posi­ciones distintas y dialo­gar con autoridades. ¿Cuál fue el desafío que más la marcó?

–El mayor desafío en la con­ducción institucional radica en sostener una postura técnica firme ante el sec­tor público sin romper los canales de diálogo político. La principal lección de este proceso de liderazgo es que la firmeza técnica, fundada en datos, estudios de impacto y propuestas viables, es la herramienta que otorga cre­dibilidad al gremio para sen­tarse en las mesas de nego­ciación como un interlocutor indispensable.

–¿Qué cambios necesita el propio gremio para atraer a las nuevas generaciones?

–La estructura institucio­nal debe evolucionar desde un modelo puramente representativo tradicional hacia una plataforma activa de desarrollo profesional y red de trabajo. Se necesitan estructuras más flexibles e interactivas, con comisiones de trabajo enfocadas en inno­vación digital, como BIM, urbanismo táctico, empren­dedurismo y arquitectura emergente.

También son importantes los programas de mentoría que vinculen a profesiona­les consolidados con recién egresados, para facilitar su inserción laboral y el desa­rrollo de sus primeros encar­gos. A esto debe sumarse una modernización de la comu­nicación gremial mediante redes sociales, plataformas abiertas y metodologías cola­borativas, de manera que los jóvenes puedan sentirse parte activa de la institución.

“Tenemos la posibilidad de desarrollar una arquitectura bioclimática sincera en Paraguay”, sostiene la arquitecta Cubilla

PERFIL

LUZ MARÍA CUBILLA GÓMEZ DE LA FUENTE

Ejerce la vicepresi­dencia de la Federa­ción Panamericana de Asociaciones de Arqui­tectos (FPAA)

Ocupó el cargo de pre­sidenta de la Asocia­ción Paraguaya de Arquitectos (Apar) 2016 - 2018

Fue miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Arquitectura de la UNA

Se desempeñó como representante nacio­nal ante la Comisión de Integración de Arquitectura, Agro­nomía, Ingeniería, Geología del Merco­sur - Ciam

Fue miembro del Consejo Directivo del Foro Nacional de Comercio de Ser­vicios del Paraguay

IDENTIDAD ARQUITECTÓNICA

–¿Qué oportunidades tiene Paraguay para desarrollar una identidad arquitectónica propia sin dejar de incorporar tecnología e innovación?

–Tenemos la posibilidad de desarrollar una arquitectura bio­climática sincera, utilizando materiales como el ladrillo visto, el hormigón, la tierra y la madera en propuestas que respon­dan de manera eficiente a nuestro clima subtropical, mediante sombra, ventilación cruzada y aleros protectores. También podemos integrar tecnologías contemporáneas de diseño y renderizado con la mano de obra artesanal y los materiales autóctonos.

–¿Cómo imagina la arquitectura paraguaya de acá a diez años?

–Imagino una arquitectura paraguaya con un entorno profesio­nal más integrado en la formulación de políticas públicas urba­nas, con ciudades más resilientes y respetuosas de su paisaje natural y de su patrimonio histórico. Para llegar a ese escena­rio hay decisiones que deberían comenzar a tomarse desde ahora. Una de ellas es la aprobación e implementación de una Ley de Colegiación Profesional que otorgue un marco ético, regulatorio y defensivo para el ejercicio de la arquitec­tura.

También considero necesaria la aplicación obligatoria de con­cursos públicos de arquitectura para los proyectos edilicios y de infraestructura de carácter oficial, así como la actualiza­ción de los Planes de Ordenamiento Urbano y Territorial en los principales municipios del país, incorporando estándares de sostenibilidad, movilidad y densificación planificada. Final­mente, debemos fortalecer la alianza entre academia, gremio y Estado para formar profesionales orientados a la investiga­ción urbana y a la innovación tecnológica.

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