Afirman que el crecimiento del sector se refleja también en la cantidad de empresas vinculadas.

Considerada la “madre de industrias” por su estrecha relación con sectores como la cons­trucción, el inmobiliario, el agronegocio y la actividad naviera, la industria meta­lúrgica paraguaya ganó peso en la economía y actualmente genera unos 40.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos.

José Huidobro, presidente de la Cámara de Industria­les Metalúrgicos (Cime), señaló en comunicación con La Nación/Nación Media que el crecimiento del sector se refleja también en la canti­dad de empresas vinculadas.

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José Huidobro, presidente de Cime

De las poco más de 600 fir­mas que existían desde la época de la construcción de Itaipú hasta finales de la década del 2000, actualmente el rubro reúne prácticamente 8.000 empresas.

El impacto laboral alcanza a unos 25.000 trabajado­res directos y otros 15.000 indirectos, de acuerdo con un estudio realizado junto al Centro de Estudios Eco­nómicos de la Unión Indus­trial Paraguaya (UIP). A esto se suma el nivel de remune­ración, ya que los salarios del sector se encuentran prácti­camente 25 % por encima del salario básico nacional.

En términos económicos, el valor bruto de produc­ción del sector llegó a USD 1.745 millones en el periodo de análisis 2020-2024, cifra que representa aproximadamente el 8 % de la producción manufacturera del país. Hui­dobro destacó además que el movimiento económico del sector aumentó más de 100 % en ese periodo.

DINAMISMO

El dinamismo está directa­mente vinculado al creci­miento de actividades que demandan estructuras, maquinarias y equipamien­tos. Entre ellas se encuentran la construcción y el desarro­llo inmobiliario, el agronego­cio y el sector naviero y logís­tico, que requiere fabricación, modificación y soporte para embarcaciones.

Sin embargo, para Huidobro todavía existe margen para aprovechar mejor la capacidad instalada de la industria nacio­nal. En ese sentido, cuestionó que el Decreto 2522, firmado hace dos años, aún no haya generado resultados concre­tos. “El decreto presidencial es una manifestación de deseo”, sostuvo, al señalar que falta alinear las acciones de las ins­tituciones públicas y del sis­tema financiero para hacer efectiva la participación de la industria nacional.

El presidente de Cime tam­bién identificó oportunida­des en estructuras metálicas, torres de transmisión, naves industriales, maquinaria agrícola e implementos logís­ticos. A su criterio, estos pro­ductos incluso cuentan con potencial exportador, siem­pre que se logre una mayor conexión con los mercados regionales.

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