- Gabriela Francia
La raza brangus lleva más de 40 años de desarrollo en el país y logró fuerte presencia en rodeos por su capacidad de adaptarse a distintas regiones y sistemas productivos.
El licenciado Guillermo Sisul asumió la presidencia de la Asociación de Criadores de Brangus del Paraguay (ACBP) con el desafío de fortalecer el trabajo de la raza y acompañar el crecimiento de los productores. Su vínculo con la brangus comenzó desde joven, a partir de la actividad ganadera de su familia, y con el paso de los años fue incorporándose a la vida institucional del gremio hasta llegar a integrar la comisión directiva y posteriormente asumir la conducción de la organización.
Brangus es una raza sintética surgida del cruzamiento entre angus y razas cebuinas, desarrollada para combinar la calidad carnicera y precocidad de las razas británicas con la rusticidad y capacidad de adaptación del cebú. En Paraguay, la raza lleva más de 40 años de desarrollo y logró una fuerte presencia en los rodeos debido a su capacidad para adaptarse a distintas regiones y sistemas productivos. En entrevista con La Nación/Nación Media para la sección de Hacedores, Sisul destacó que esa “plasticidad” fue clave para su expansión y para convertirla en una de las razas de mayor presencia en la ganadería paraguaya.
–¿Qué significa personalmente para usted presidir Brangus Paraguay?
–Es una gran responsabilidad dirigir un gremio tan importante, tan grande y con tantos años de trayectoria. Yo me inicié viendo brangus en los campos de mi familia. Fue la raza que empezamos a criar y me acerqué a la asociación desde joven. Fui escalando hasta llegar a la comisión directiva y hoy me dieron el honor y la responsabilidad de dirigir. Es un desafío muy grande y lo estoy haciendo con mucha dedicación y mucha responsabilidad. Creo que hasta ahora es una de las satisfacciones más grandes que tuve dentro del gremio.
–¿Cuáles son los principales objetivos que se plantea al frente de la institución?
–Tenemos varios objetivos. Uno de los principales es volver a una realidad de llevar adelante los DEPs (Diferencias Esperadas en Progenie). Queremos que realmente se utilicen en varias cabañas y que empiecen a salir los números de DEPs de toros paraguayos, de manera que se puedan ir interconectando las cabañas con padres paraguayos de referencia. La idea es que vayan saliendo números de esas crías para alimentar la base de datos y darle valor a esos toros de referencia paraguayos. Queremos que se afiancen los DEPs paraguayos porque, cuando empecemos a vender genética al exterior, nuestros animales deben tener esos números.
–¿Qué aportan los DEPs al productor?
–La Diferencia Esperada en Progenie permite conocer el desempeño que pueden tener las crías de un determinado toro. Cuando un toro se utiliza en diferentes cabañas, se puede observar cuál es el desempeño de esas crías y eso nos da una previsibilidad de lo que puede transmitir ese animal. Hay distintos ítems. Por ejemplo, se puede determinar si un toro puede dar bajo peso al nacimiento o producir animales que lleguen a determinados pesos en menor tiempo. Entonces el productor puede elegir un toro dependiendo de si busca más kilos al destete, novillos más pesados o terneros más livianos al nacer.
–Además del trabajo genético, ¿qué otras líneas de acción están impulsando desde la asociación?
–Siempre estamos tratando de participar en todos los remates de los asociados y de difundir lo que respecta a brangus a lo largo y ancho del país. También llevamos adelante las nacionales, la Expo, buscando que haya cada vez mejores y mayor cantidad de animales.
–¿Cómo describiría actualmente el momento de la ganadería paraguaya?
–Creo que es un momento bastante bueno en la ganadería. Siempre hay cosas que mejorar y tenemos temas que debemos tratar con el Estado. También está el debate sobre si conviene dejar de vacunar o no y nosotros estamos trabajando y hablando sobre ese tema. Tenemos una disminución del hato y tenemos que tratar de volver a levantarlo. La gente invirtió mucho, pero no tuvimos estabilidad ni previsibilidad en los precios, por lo que en algunos casos tuvo que vender categorías productivas para poder pagar las cuentas de las inversiones.
–Frente a las oportunidades que ofrece la ganadería, ¿cuál es el desafío para seguir mejorando?
–Tenemos todas las condiciones y un potencial impresionante. Todo lo que llegamos a hacer con el tipo de carne que tenemos hoy lo demuestra. Antes hablábamos de que traíamos carne de Santa Fe y hoy podemos ir a cualquier supermercado y conseguir carne que hace 15 o 20 años no se conseguía. El avance fue impresionante, pero todavía tenemos mucho camino para llegar a conquistar mercados estables con carne de altísima calidad. Necesitamos volumen y estandarizar más el tipo de carne.
–¿Qué aprendió desde este espacio trabajando directamente con productores y criadores?
–Hay varias cosas que se aprenden. Sobre todo, vamos viendo regional e internacionalmente cómo se comporta el brangus. Es una raza sintética que está compuesta por dos razas y que se va estabilizando. Hoy existen muchos estudios en biotecnología que permiten conocer la composición y los grados de sangre que tiene un animal y cómo se comporta en diferentes regiones. Eso nos permite ver que en diferentes zonas los productores tienen necesidades comunes, pero que pueden ser atendidas con diferentes biotipos. También tenemos la genómica, que puede mostrar cuál es el grado de sangre de cada animal.
–¿Ese intercambio también abre posibilidades para la genética paraguaya?
–Sí. Nos permite conocer criadores de diferentes regiones e intercambiar genética. Podemos tener esa oportunidad entre Pilar y Agua Dulce, por ejemplo, y también a nivel regional con otros países de Sudamérica. Inclusive estuvimos en Sudáfrica y existe interés de llevar animales. Todavía no llevamos animales ni carne a Sudáfrica, pero existe ese interés. Esa oportunidad de conocer criadores de diferentes partes del mundo y generar intercambio de genética es algo que probablemente no hubiéramos logrado sin este relacionamiento.
–¿Cómo está posicionada actualmente la carne paraguaya en el mercado internacional?
–El hecho de que hayamos entrado al mercado americano es importante, aunque entramos con una carne destinada a hamburguesas. Tenemos un pie adentro, pero deberíamos ir mejorando. Estamos vendiendo a muchas partes del mundo con buenos resultados, pero creo que la carne que se está enviando todavía no es una carne de nivel premium. Necesitamos mejorar algunas cosas para poder vender mejor y a mejores precios. Tenemos la calidad necesaria, pero hoy no tenemos el volumen. Todavía tenemos una hacienda un poco despareja, aunque si comparamos con años atrás, hoy estamos muchísimo mejor.
–¿Qué se necesita para avanzar en esa estandarización?
–Tenemos que ir emparejando y estandarizando el tipo de hacienda. Eso también tiene que llegar a los pequeños productores, para que la genética se disemine mejor y podamos tener una hacienda más estable. Necesitamos trabajar con la Rural y con el Estado, pero también entender que los precios en los frigoríficos marcan todo lo que se puede mejorar. Si uno tiene un buen precio en el frigorífico, eso se traslada hacia abajo y la gente puede invertir más. Necesitamos estabilidad para producir mejor y poder invertir más en genética, lo que finalmente va a redundar en una mejor calidad de carne.
–Otro de los temas que mencionó es la vacunación contra la fiebre aftosa. ¿Cuál es la posición del gremio?
–Queremos seguir vacunando. Existe un proyecto para suspender la vacunación antiaftosa y estamos trabajando y hablando sobre cuándo se debería dejar de vacunar. Según los estudios realizados, Paraguay lleva varios años sin brotes de fiebre aftosa y existe una presión de organismos internacionales para que el país pase a ser libre de fiebre aftosa sin vacunación. Pero queremos seguir vacunando. Es un tema que requiere seguir hablando y analizando.
–Para conocer más a la raza, ¿cómo fue evolucionando en Paraguay?
–La asociación tiene más de 40 años, estamos hablando de 42 o 43 años, y la raza se origina en el cruzamiento del angus y el cebú. En Paraguay había mucho cebú y también había gente que criaba angus, pero el angus es un animal de zonas templadas y nosotros tenemos un clima subtropical. El angus no tiene la misma capacidad para disipar el calor. Entonces, al adaptarse a un clima diferente, puede ir perdiendo algunas de sus cualidades carniceras. En EE. UU., en el King Ranch, se hizo la combinación del cebú con el angus y se estabilizó la variedad de tres octavos. Con ese cruzamiento se buscó mantener la adaptación al medio y la resistencia a ectoparásitos del cebú, junto con la calidad de carne y la precocidad del angus.
–¿Y qué características explican el crecimiento de la raza en el país?
–El brangus puede adaptarse a todo el territorio y tiene esa plasticidad de poder utilizar un animal un poco más británico de acuerdo con la región, manteniendo la rusticidad, la calidad de carne y la precocidad. Creo que esa capacidad de adaptarse a diferentes regiones y producir una carne de alta calidad hizo que el brangus se multiplicara y se convirtiera en una de las razas líderes en Paraguay, tanto en animales de faena como en reproductores vendidos, remates particulares, exposiciones y cantidad de hacienda comercializada.
–¿La genética también fue evolucionando con las generaciones?
–Sí. Cuando uno ve lo que era el brangus que estaba en pista hace 20 años y ve lo que es hoy, la evolución es impresionante. Una vez que se llega a la variedad de tres octavos, se continúa con un plan de crianza en el que se van incorporando generaciones. Primero se tiene el preparatorio, después el avanzado, luego el definitivo y posteriormente las generaciones definitivas. A medida que se incorporan generaciones, el animal va mejorando su adaptación y sus características.

