La empresa paraguaya es referente en la producción de huevos en un mercado que se expande y se va ajustando a los estándares internacionales más altos.
“La avicultura paraguaya tiene que hablar de genética, nutrición, bioseguridad, automatización, trazabilidad, eficiencia energética, logística y calidad. En Yemita venimos trabajando justamente en esa dirección”, señala el Ing. Agr. Ronald Maehara, director de Marketing.En fecha en que se celebra el Día del Avicultor, desde la firma Yemita, referente en la industria paraguaya en el rubro de producción de huevos, el mensaje es que Paraguay puede llegar aún más lejos.
–¿Cuál es la situación actual del sector avícola en Paraguay y cuáles fueron los principales avances?
–Creo que la avicultura paraguaya atraviesa una etapa particularmente interesante. El sector creció, ganó escala, incorporó tecnología y, sobre todo, empezó a pensar con una lógica más industrial. Y se viene reflejando ese proceso, en 2024 se hablaba de una producción cercana a 4 millones de huevos por día y, durante 2025, el consumo per cápita superó los 200 huevos por habitante.
Para nosotros como líderes del mercado, el siguiente nivel no va solamente de aumentar el volumen. Necesitamos elevar el estándar. La avicultura paraguaya tiene que hablar de genética, nutrición, bioseguridad, automatización, trazabilidad, eficiencia energética, logística y calidad medible. En Yemita venimos trabajando justamente en esa dirección, queremos que la industria paraguaya pueda mirar de frente a los estándares más estrictos a nivel internacional.
Por eso estamos haciendo inversiones intensivas para poner en marcha tecnologías de clasificación y control de origen japonés, que representa un salto muy importante para nuestra operación. Para nosotros, la tecnología es una herramienta para reducir incertidumbre y asegurar que cada huevo que sale de nuestra planta haya pasado por un sistema de control extremadamente preciso.
–¿Cuáles son hoy los principales desafíos, tanto en costos como en comercialización y competitividad?
–El desafío más importante es mantener el equilibrio entre productividad, calidad y accesibilidad. El huevo es una de las proteínas de bajo costo que paga una familia; por eso creemos que su desarrollo tiene que ir acompañado de una visión responsable del mercado.
En una actividad con producción diaria, la relación entre oferta y demanda es especialmente sensible. Hay momentos de mayor consumo, momentos de mayor oferta y movimientos en los costos de alimentación, logística y otros insumos.
Esa es también la razón por la que en Yemita buscamos fortalecer una distribución éticamente centrada en atender de la mejor manera a los miles de clientes.
–¿Qué oportunidades de crecimiento y expansión identifica el sector?
–Vemos dos grandes oportunidades. La primera es aumentar el consumo interno. Si tenemos una proteína nutritiva, versátil y accesible, todavía existe mucho trabajo por hacer para que se pueda aumentar el consumo y llegue a más hogares y sectores de la economía. Hoy nuestras redes sociales están en los tops de métricas a nivel sudamericano, queremos pasar al siguiente nivel marketing + consciencia.
La segunda es agregar valor. El futuro no está solamente en el huevo fresco. Está también en desarrollar derivados capaces de resolver problemas concretos de la industria gastronómica y alimentaria.
Un buen ejemplo es el huevo en polvo. A veces asociamos innovación con algo visualmente llamativo, cuando la verdadera innovación puede ser mucho más sencilla, ocupar menos espacio, facilitar el almacenamiento y la logística, y reducir la dependencia de la cadena de frío mientras el producto permanece cerrado y correctamente almacenado. El huevo deshidratado permite llevar esa lógica a los gastronómicos y a la industria.
–En el marco del Día del Avicultor, ¿qué importancia tiene el trabajo de productores y trabajadores?
–Esta fecha es antes que nada un reconocimiento a las personas. Una industria que demostró que detrás de cada proceso hay gente que cuida los animales, controla los estándares, opera las máquinas, analiza muestras, mueve producto y hace que toda la cadena funcione todos los días.
Es una cadena industrial que conecta agricultura, nutrición animal, tecnología, empleo, logística, comercio y alimentación.
Y hay algo que personalmente considero muy importante: Paraguay tiene capacidad para hacer las cosas cada vez mejor. Nuestra inspiración japonesa también tiene que ver con eso. La mejora continua no necesita hacer ruido. Se demuestra en los procesos, en la disciplina y en la capacidad de invertir hoy pensando en lo que el mercado necesitará mañana.

