Ya está instalado en el océano Pacífico y se espera que sus efectos sobre el país se intensifiquen entre octubre, noviembre y diciembre.

El fenómeno de El Niño se encamina a gene­rar un periodo de mayores lluvias y un incre­mento gradual de las tempe­raturas en Paraguay durante los próximos meses. Según explicó el ingeniero Édgar Mayeregger, coordinador de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), el fenómeno ya está instalado en el océano Pací­fico y se espera que sus efectos sobre el país se intensifiquen entre octubre, noviembre y diciembre.

En esta edición de Ellos saben, Mayeregger señaló a La Nación/Nación Media que, de acuerdo con las pro­yecciones de los especialis­tas, Paraguay podría enfren­tar un evento de El Niño de fuerte intensidad, aunque aclaró que cada episodio presenta características dife­rentes. La región Oriental, el Bajo Chaco y el Alto Paraguay serían las zonas que recibi­rían de manera más directa sus efectos. Ante este escena­rio, el técnico del MAG reco­mendó adoptar medidas de manejo que permitan redu­cir los riesgos y aprovechar las condiciones favorables que puede generar el exceso de lluvias para determinados cultivos.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

1- ELEGIR VARIEDADES DE CICLO TEMPRANO

Una de las principales recomendaciones para los agricultores es optar por variedades de ciclo temprano, de manera a adelantar la cosecha y reducir el tiempo de exposición de los cultivos a even­tuales periodos de lluvias intensas.

Mayeregger planteó incluso la posibilidad de combinar estrate­gias: comenzar con una variedad temprana que permita realizar una primera cosecha y posteriormente apostar por una variedad de ciclo más largo. De esta manera, el productor puede aprove­char las condiciones de humedad que acompañan al fenómeno y distribuir el riesgo durante la campaña. La elección de las varieda­des debe realizarse teniendo en cuenta también su adaptación a las altas temperaturas y las condiciones particulares de cada zona, por lo que el acompañamiento técnico resulta fundamental para definir qué alternativa se ajusta mejor a cada cultivo.

2- PRIORIZAR LAS ZONAS ALTAS PARA LA SIEMBRA

El exceso de precipitaciones aumenta el riesgo de anegamientos e inundacio­nes súbitas, especialmente en terre­nos bajos o con dificultades para drenar el agua. Por este motivo, Mayeregger recomendó priori­zar las zonas altas al momento de definir dónde establecer los cultivos. La elección del terreno puede marcar una diferen­cia importante frente a un periodo de lluvias superiores a lo normal. Evitar las áreas que habitualmente acumulan agua permite disminuir la posibilidad de pérdidas y facilita el manejo de los cultivos durante episodios de precipitaciones intensas.

3- MANTENER EL SUELO CUBIERTO

Otra de las claves está en proteger el suelo frente al impacto de las lluvias. El especialista recomendó mantenerlo cubierto mediante rastrojos y recurrir a sistemas como la siembra directa, que contribuyen a reducir la erosión y el arrastre de tierra provocado por las preci­pitaciones. La cobertura permite que el suelo tenga una mayor protección frente al agua y ayuda a conservar sus condiciones durante periodos de lluvias frecuentes. Por eso, más allá de la elección del cultivo, Mayeregger remarcó la importancia de aplicar buenas prácticas agrícolas durante toda la campaña.

4- REFORZAR EL MANEJO AGRONÓMICO

En terrenos donde exista riesgo de erosión, el uso de curvas de nivel constituye otra herramienta recomendada para reducir el desplazamiento del suelo causado por el agua. Esta práctica debe complementarse con un manejo agronómico adecuado y un seguimiento permanente de las condiciones del cultivo.

El aumento de la humedad también puede favorecer la aparición de plagas y enferme­dades, por lo que el monitoreo adquiere especial importancia durante un periodo de El Niño. Mayeregger mencionó que culti­vos como tomate, pimiento y cebolla pueden enfrentar diferentes problemas sanitarios bajo determinadas condiciones de hume­dad. Por ello, el productor debe observar regularmente sus cultivos y recurrir al ase­soramiento de los técnicos para identificar a tiempo cualquier problema y aplicar las medidas correspondientes.

5- AJUSTAR EL CALENDARIO

La planificación también será clave durante el desarrollo del fenómeno. El especialista recomendó que los productores ajusten sus decisiones de acuerdo con las variedades disponibles, las condiciones climáticas y el comportamiento esperado del fenómeno, sin dejar de lado el acompañamiento de los téc­nicos del sector.

En este sentido, el MAG dispone de estacio­nes meteorológicas y pluviómetros distribui­dos en distintos puntos del país, cuyos datos permiten monitorear variables como precipi­taciones, temperatura y humedad.

Las estaciones meteorológicas actualizan la información periódicamente y generan, ade­más, pronósticos para los días siguientes.

Contar con información climática puede ayudar al productor a tomar decisiones más oportunas sobre siembra, manejo y cose­cha. En un escenario de mayor variabilidad, anticiparse a las condiciones meteorológi­cas puede ser tan importante como elegir correctamente la semilla o el terreno.

Déjanos tus comentarios en Voiz