El nombre rinde homenaje al Gral. Bernardino Caballero, quien fue comandante de las fuerzas paraguayas durante la guerra de la Triple Alianza y luego presidente de la República.

A unos 101 kilómetros de Asunción y a 30 kilómetros de Para­guarí se encuentra General Bernardino Caballero, más conocido como Caballero, un distrito que combina paisa­jes naturales, construccio­nes históricas y las tradicio­nes propias de la vida rural paraguaya.

Ubicado en el departamento de Paraguarí, el distrito tiene una superficie aproximada de 162 kilómetros cuadrados y está rodeado por cerros, valles y arroyos que forman parte del paisaje de la Cordi­llera de los Altos. Los cursos de agua, entre ellos El Chorro, Itá Cajón y el Caañabé, que conti­núa su recorrido hacia el Ypoá, aportan un atractivo especial a esta zona del país.

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Uno de los atractivos que conserva es su antigua estación de tren, cuya estructura edilicia permanece en pie y es uno de los vestigios de la época en que el ferrocarril tuvo un rol fundamental en la conexión.FOTO: GENTILEZA

ERA CONOCIDO COMO ISLA GALÁN

Antes de convertirse en dis­trito, este territorio era cono­cido desde la época colonial como Isla Galán y pertenecía al municipio de Ybytymí. El 30 de agosto de 1901, durante la presidencia de Emilio Ace­val, fue declarado indepen­diente mediante el Decreto Ley n.º 299, adoptando el nombre de General Bernar­dino Caballero.

La creación del distrito se con­cretó el 4 de mayo de 1902 y, desde entonces, sus poblado­res comenzaron a organizar las instituciones necesarias para el funcionamiento de la nueva comunidad.

El nombre rinde homenaje al general Bernardino Caba­llero, quien fue comandante de las fuerzas paraguayas durante la guerra de la Triple Alianza y posteriormente pre­sidente de la República.

HUELLAS DEL FERROCARRIL

Uno de los atractivos que con­serva Caballero es su antigua estación de tren, cuya estruc­tura edilicia permanece en pie y constituye uno de los vesti­gios de la época en que el ferro­carril tuvo un papel funda­mental en la conexión de las comunidades del interior.

Con cerca de 5.000 habitantes, Caballero mantiene una dinámica tranquila y comunitaria, donde las costumbres rurales continúan formando parte de la vida cotidiana.FOTO: GENTILEZA

El patrimonio arquitectó­nico también se refleja en antiguas casonas que recuer­dan el desarrollo que experi­mentó la localidad durante la primera mitad del siglo XX, período marcado por la lle­gada de inmigrantes euro­peos. Algunas construccio­nes conservan características de la arquitectura de aquella época y forman parte de la identidad histórica del distrito, según indicó Fátima Núñez, secretaria general del municipio, en comunicación con La Nación/Nación Media.

En localidades cercanas, como Escobar, también se mantienen elementos vinculados al antiguo sistema ferroviario, entre ellos una zorra utilizada para transportar car-gas, que actualmente forma parte de un espacio cultural que incluye una biblioteca y un pequeño museo.

NATURALEZA Y VIDA RURAL

Los cerros que rodean Caballero, sus caminos rurales y los arroyos conforman un escenario que invita a recorrer el distrito con calma y descubrir paisajes que conservan buena parte de su esencia natural.

La agricultura y la ganadería forman parte de la economía local, con producción de caña de azúcar, mandioca, algodón y otros productos, además de la cría de ganado vacuno, ovino y equino. La actividad forestal también complementa la producción de la zona.

Con cerca de 5.000 habitantes, Caballero mantiene una dinámica tranquila y comunitaria, donde las costumbres rurales continúan formando parte de la vida cotidiana.

Antes de convertirse en distrito, este territorio era conocido desde la época colonial como Isla Galán y pertenecía al municipio de Ybytymí.FOTO: GENTILEZA

SABORES Y RECUERDOS QUE FORMAN IDENTIDAD

La identidad de Caballero también se encuentra en su gastronomía tradicional. Las comidas preparadas a leña, los caldos, el kure chyryry y el chicharõ hu’iti forman parte de una cocina que conserva sabores y métodos transmitidos entre generaciones.

A esto se suma el paisaje de los antiguos caminos que conducen hacia compañías rurales como Iriarte, donde todavía es posible encontrarse con escenas características del interior paraguayo.

Caballero reúne así historia, naturaleza, patrimonio y tradición en un mismo destino. Un pueblo que conserva paisajes y costumbres que permiten conocer una parte auténtica de la identidad paraguaya.

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