La inteligencia artificial (IA) ya comenzó a ingresar al sector industrial paraguayo, pero su incorporación todavía se encuentra en camino de una integración profunda a los procesos productivos.

En el marco del Día de la Industria, que se celebra hoy, Vanessa Cañete, presi­denta de la Cámara Para­guaya de la Industria del Software (Cisoft), señaló que actualmente existe un uso extendido de herra­mientas de IA, y si bien la adopción es real todavía es superficial en el país.

La titular de la Cisoft señaló que principalmente se observa su utilización en tareas individuales y de soporte, mientras que son pocas las empresas que logra­ron incorporarla a procesos como producción, manteni­miento, calidad o abasteci­miento. A su vez, explicó que hoy muchas empresas utili­zan inteligencia artificial a nivel personal, por ejemplo, un gerente que redacta con ChatGPT o un equipo de mar­keting que genera contenido. Sin embargo, son pocas las compañías que tienen estas tecnologías integradas a un proceso productivo, utili­zando datos propios y con resultados medidos.

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La diferencia está justamente entre utilizar herramien­tas de inteligencia artificial y concretar una verdadera adopción industrial. “Uso de herramientas hay bas­tante. Adopción industrial, entendida como IA metida en producción, mantenimiento, calidad o abastecimiento, hay muy poca”, sostuvo.

Vanessa Cañete, presidenta de la Cisoft y Enrique Duarte, presidente de la UIP

DATOS EN PARAGUAY

Los datos disponibles refle­jan esta situación, ya que el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025, de Cepal y el Centro Nacio­nal de Inteligencia Artificial de Chile (Cenia) ubicó a Para­guay en el puesto 14 de 19 paí­ses, con 31,20 puntos sobre 100, dentro de la categoría de “exploradores”, considerada el escalón más bajo de madu­rez, según detalló.

A su vez, agregó que el estudio Travesía 4.0, realizado por el BID con la Unión Industrial Paraguaya (UIP), encontró que solo el 17 % de las indus­trias relevadas utiliza tec­nologías de tercera y cuarta generación, mientras alre­dedor del 80 % continúa ope­rando con tecnología básica. En cuanto a los usos actua­les de la IA, mencionó que el mayor nivel de incorporación se encuentra en tareas admi­nistrativas y de soporte, como redacción, resúmenes, aten­ción de consultas internas y generación de documen­tos. El segundo lugar corres­ponde a la atención al cliente, principalmente mediante chatbots y asistentes en cana­les digitales, especialmente en comercio, servicios finan­cieros y telecomunicaciones.

También existen casos vin­culados al análisis de datos y la detección de anomalías, donde ya se observan resul­tados concretos en Para­guay. Entre ellos, mencionó el control de consumo eléc­trico irregular mediante el análisis de millones de regis­tros de medidores, el análisis crediticio automatizado y el procesamiento y validación automática de documenta­ción regulatoria e impositiva.

PRODUCCIÓN AÚN REZAGADA

La utilización de IA en pro­ducción y logística continúa siendo muy rezagada. En este ámbito se encuentran aplicaciones como el mante­nimiento predictivo, la plani­ficación de demanda, la opti­mización de rutas y el control de calidad mediante visión artificial, áreas que, según Cañete, son las que pueden generar mayor retorno para una industria.

La situación paraguaya se enmarca en una tendencia regional. De acuerdo con el Observatorio de Desarrollo Digital de Cepal, el 78 % del uso de IA en América Latina corresponde a inteligencia artificial generativa, con la generación de texto como principal aplicación, mien­tras que las soluciones de pro­ductividad empresarial inte­grada representan cerca del 6,5%. “Estamos usando la IA para escribir, todavía no para producir”, resumió la titular de la Cisoft.

Hoy, los sectores que mues­tran mayor avance son aque­llos que ya contaban con información digitalizada antes de la llegada de la inte­ligencia artificial. Entre ellos se encuentran los servicios financieros y fintech, impul­sados por el scoring crediticio, la prevención de fraude y el cumplimiento normativo; las telecomunicaciones y ener­gía, mediante la analítica de consumo, detección de pér­didas y gestión de redes; y el comercio y retail de escala, principalmente para pronós­ticos de demanda y gestión de inventario.

La agroindustria también aparece como uno de los casos más interesantes, debido a que herramientas como la agricultura de precisión, la imagen satelital y la sensórica ya habían generado una base tecnológica antes de la expan­sión del concepto de IA. A esto se suma la propia industria del software, cuyas empresas no solo utilizan inteligencia artificial, sino que también la desarrollan y exportan, principalmente a Argentina y Estados Unidos bajo modelos de nearshoring. Los rubros manufactureros tradiciona­les aparecen entre los más rezagados, debido a proce­sos de baja digitalización y a la falta de trazabilidad de los datos de planta. Travesía 4.0 muestra que el área más automatizada de la industria paraguaya es la relación con proveedores, con un 22 % de empresas utilizando tecnolo­gías integradas, mientras que en la relación con clientes el 70 % continúa utilizando siste­mas básicos y no integrados.

DESAFÍOS

También puso énfasis en la falta de mediciones específi­cas sobre inteligencia artifi­cial en la industria paraguaya.

“Paraguay no tiene una medi­ción oficial de adopción de IA en la industria, y por lo tanto no existe una serie que per­mita decir cuánto creció en el último año”, explicó.

Ante este escenario, remarcó que no existe actualmente un dato nacional sobre cuánto invierten las empresas para­guayas en inteligencia arti­ficial. Lo que se observa es que el gasto está concentrado principalmente en licencias y suscripciones de software con IA incorporada, pilotos acotados y consultorías pun­tuales, mientras que existe poca inversión en ingeniería de datos, integración de siste­mas, gobernanza de datos, ges­tión de riesgos y capacitación.

Otro de los desafíos pasa por no confundir la llegada de infraestructura de inteli­gencia artificial al país con la incorporación de tecnología en las empresas paraguayas. En referencia a los proyectos de data centers anunciados por miles de millones de dóla­res, sostuvo: “Un data center no nos convierte en un país tecnológico. Nos convierte en anfitriones”. A su vez, dijo que en Paraguay, Travesía 4.0 encontró que el 45 % de las industrias no registró cam­bios en su plantilla durante los últimos cinco años de digi­talización, el 26 % contrató más gente y % redujo posi­ciones.

Lo que sí está cambiando, según Cañete, es lo que las empresas esperan de sus trabajadores: pasar de eje­cutar tareas a supervisar sistemas, incorporar perfi­les vinculados a datos, ana­lítica, integración de siste­mas y ciberseguridad, y dar mayor valor a las habilida­des blandas.

En este último punto, sos­tuvo que el informe encon­tró que el 99 % de las indus­trias valora las habilidades blandas y el 84 % considera específicamente importante la capacidad de interacción humano-máquina. El desa­fío de la industria paraguaya no se limita a incorporar una nueva herramienta tecnoló­gica, sino a preparar las con­diciones para aprovecharla. “El riesgo para el trabajador paraguayo no es que la IA le quite el empleo. Es que el país no le de la formación para ocupar el empleo nuevo que la IA crea”, acotó.

VISIÓN DE LA UIP

Enrique Duarte, presidente de la Unión Industrial Para­guaya (UIP), explicó a La Nación/Nación Media, que la incorporación de la inteligen­cia artificial en la industria paraguaya está avanzando, aunque todavía se encuen­tra en una etapa de desarro­llo. “Ya vemos empresas que están incorporando herra­mientas de inteligencia arti­ficial y tecnologías de cuarta generación para optimizar procesos, tomar decisiones y mejorar su eficiencia”, ini­ció comentando.

Destacó que lo importante es entender que no es una ten­dencia pasajera, ya que forma parte de una transformación tecnológica que va a modifi­car la manera en que se pro­duce, se gestiona y se compite. “Paraguay tiene que acom­pañar ese proceso si quiere sostener su crecimiento industrial y aprovechar nue­vas oportunidades de inver­sión y generación de empleo”, explicó. Se observan avances en sectores que tienen pro­cesos más automatizados y una mayor disponibilidad de datos, como alimentos y bebi­das, textil, químico-farma­céutico y producción de papel y sus derivados.

Asimismo, mencionó que ya en 2025 el gremio seña­laba que alrededor del 17 % de las empresas industriales incorporaban tecnologías de tercera y cuarta generación vinculadas con inteligencia artificial. Los usos son diver­sos: automatización y optimi­zación de procesos, manteni­miento predictivo, control de calidad, análisis de datos, pla­nificación de la producción y gestión de inventarios. Tam­bién empieza a ganar espacio en áreas administrativas y comerciales, donde permite procesar información con mayor rapidez y apoyar la toma de decisiones. En tanto, el principal beneficio es que permite hacer más con los mismos recursos. “La inteli­gencia artificial puede ayudar a reducir tiempos, detectar ineficiencias, anticipar fallas, optimizar el uso de materias primas y energía y mejorar la toma de decisiones”, sostuvo.

Igualmente, Duarte men­cionó que Paraguay todavía tiene una brecha importante que cerrar ya que hay empre­sas que están avanzando rápidamente y que ya utili­zan tecnologías sofisticadas, pero también existe una gran cantidad de industrias, espe­cialmente pequeñas y media­nas, que todavía están dando sus primeros pasos en trans­formación digital.

“La inteligencia artificial va a tener una presencia cada vez mayor en la industria. No necesariamente veremos el mismo nivel de adopción en todas las empresas ni en todos los sectores, pero será progresivamente parte de los procesos productivos y de gestión”, aseguró. La dis­cusión ya no debería ser si vamos a utilizar inteligencia artificial, sino cómo vamos a incorporarla de manera efi­ciente, segura y orientada a resultados. “Esta transfor­mación debe ir acompañada de capacitación, inversión y una mayor articulación entre empresas, academia y sector público. El objetivo no es solamente incorporar tecnología, sino desarrollar las capacidades necesarias para utilizarla y convertirla en productividad y competi­tividad”, puntualizó. Entre las barreras, sostuvo que una de ellas es el acceso al finan­ciamiento para invertir en tecnología, especialmente para las pequeñas y media­nas industrias. Además, desafíos relacionados con la disponibilidad de talento y con la formación de las per­sonas que deben implemen­tar y gestionar estas nuevas herramientas.

A esto se suman la infraes­tructura tecnológica, la calidad y disponibilidad de datos y la necesidad de que las empresas pue­dan identificar con clari­dad dónde la inteligencia artificial realmente genera valor. “La inteligencia arti­ficial puede ser un gran acelerador de la indus­tria paraguaya, pero para aprovechar esa oportuni­dad necesitamos prepa­rar a nuestras empresas y a nuestra gente”, aseguró.

MOVIMIENTO INDUSTRIAL

De acuerdo al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) el movimiento industrial en Paraguay está concentrado principalmente en sectores como la fabricación de productos de metal, la confección de prendas de vestir, la elaboración de productos alimenticios y la fabricación de muebles.

A la fecha, se contabilizan 37.248 industrias manufactureras registradas, mientras que 353.031 per­sonas trabajan en el sector industrial. De este total, 233.450 son hombres y 119.581 son mujeres.

En cuanto a la distribución de las industrias, Central concentra 14.972, seguido por Asunción con 5.594, Alto Paraná con 4.690, Itapúa con 2.439 y Caaguazú con 2.102. Los datos corresponden a la Dirección General de Empresas y Establecimientos (Dirge) del Instituto Nacional de Estadística (INE) compartidos por la cartera de comercio.

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