La industria ya demostró que puede innovar, generar empleo y competir internacionalmente; ahora debe dar un salto cualitativo mediante nuevas inversiones, tecnología, capacitación y apertura de mercados.
- Ing. Enrique Duarte, titular de la UIP.
Convertir las ventajas de Paraguay en mayor producción, tecnología y valor agregado es el desafío que plantea hoy la industria nacional para sostener el crecimiento alcanzado y avanzar hacia una posición más competitiva en los mercados internacionales. Para el titular de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Ing. Enrique Duarte, el país cuenta con condiciones favorables, pero todavía debe cerrar brechas que frenan el desarrollo de las empresas.
El desafío, según Duarte, ya no pasa únicamente por producir a menor costo. La competitividad industrial exige productividad, innovación, calidad y talento, además de una infraestructura capaz de acompañar la expansión del sector. A esto se suman la logística, el acceso al financiamiento, la formación de capital humano y la necesidad de avanzar en la formalización de la economía y combatir la competencia desleal.
El dirigente realiza un balance positivo de la evolución reciente. La industria continúa ganando participación en la economía, diversificando su producción y explorando nuevos mercados, tanto dentro como fuera del país. También resalta los avances en la atracción de inversiones y en la modernización de los instrumentos destinados a promover nuevos emprendimientos y actividades con mayor valor agregado.
Sin embargo, persisten obstáculos que impiden aprovechar plenamente el potencial nacional. Los costos logísticos, la falta de determinados perfiles técnicos, las condiciones de financiamiento y las deficiencias de infraestructura siguen representando desafíos para numerosas empresas.
Para atraer más capital productivo, considera indispensable construir un entorno donde invertir y producir resulte sencillo, seguro y previsible. Esto supone fortalecer la infraestructura física y logística, garantizar energía confiable y de calidad, mejorar la formación técnica y facilitar el acceso a recursos financieros, simplificar los procesos que enfrentan las empresas, preservar la seguridad jurídica y la estabilidad de las reglas.
En esa estrategia, Paraguay tiene ventajas que pueden convertirse en motores de una nueva etapa industrial. La energía, la estabilidad macroeconómica, el régimen tributario y la ubicación geográfica constituyen, a criterio de Duarte, activos capaces de atraer inversiones de largo plazo. Pero el objetivo no debería limitarse a producir dentro del territorio: también se busca generar transferencia tecnológica, desarrollar proveedores locales y elevar el contenido nacional de los bienes.
Del fabricante a la góndola
Más del 70 % de los productos en las góndolas paraguayas son de origen nacional, reflejando el crecimiento y la competitividad de la industria local.
Más del 70 % de los productos disponibles en las góndolas de los supermercados asociados a la Cámara Paraguaya de Supermercados (Capasu) son de origen nacional, un dato que refleja la transformación de la industria paraguaya y el creciente espacio conquistado por sus productos en el mercado interno. Para Gustavo Lezcano, presidente de Capasu, esta presencia también revela el papel que cumple el supermercadismo como nexo entre quienes producen y quienes consumen.
“Somos el puente entre la industria y el consumidor”, sostiene Lezcano, al destacar que la góndola constituye el punto de encuentro entre la producción, la innovación y las preferencias de las familias. El avance de las marcas nacionales, que décadas atrás tenían una participación mucho menor, evidencia una industria capaz de ofrecer calidad, presentación y competitividad para responder a las exigencias del mercado.
Ese vínculo se vuelve especialmente relevante en un escenario donde el consumidor está más informado y administra cuidadosamente sus recursos. Compara precios, busca promociones y está dispuesto a cambiar de marca cuando encuentra una mejor relación entre costo y calidad. Por eso, la competitividad ya no depende exclusivamente del precio: también involucra innovación, disponibilidad, eficiencia y capacidad de respuesta.
En el marco del Día Nacional de la Industria, Lezcano considera que la producción paraguaya tiene una oportunidad para seguir consolidando su presencia. La valoración de las marcas locales crece, aunque debe estar respaldada por calidad, precio y disponibilidad. También avanzan los formatos de proximidad, las promociones y las marcas propias, en respuesta a un consumidor que busca practicidad y valor.

