Plantea una visión centrada en la modernización de la infraestructura, la diversificación gradual de la matriz energética.
- Por Melissa Palacios
En esta edición de Hacedores, La Nación/ Nación Media conversó con el nuevo presidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), Miguel Báez, quien asumió recientemente la conducción de la institución en un contexto de fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y mayores desafíos para garantizar un suministro seguro, confiable y competitivo. Planteó una visión centrada en la modernización de la infraestructura, la diversificación gradual de la matriz energética y el aprovechamiento del potencial solar del país como complemento a la generación hidroeléctrica. Todo esto busca acompañar la transformación productiva e industrial que atraviesa Paraguay. Báez analizó en el papel de la energía como una ventaja competitiva para atraer inversiones, generar empleo y potenciar sectores como la agroindustria, los parques industriales, la electromovilidad, los combustibles verdes y los centros de datos, en un escenario donde la previsibilidad y las reglas claras serán claves para el desarrollo económico del país.
–Asumió la conducción de la Ande en un momento de alta demanda energética, ¿cuál es el principal desafío que enfrenta hoy el sistema eléctrico paraguayo?
–El crecimiento de la demanda eléctrica confirma que el Paraguay avanza hacia una nueva etapa de desarrollo. Solo en el primer semestre de este año, el consumo de energía registró un incremento acumulado del 18,3 % respecto al mismo período del año pasado. El Paraguay ya no es el mismo de hace veinte años. Hoy tenemos más industrias, más inversiones, más comercios y mayores expectativas de crecimiento. Nuestra generación hidroeléctrica continuará siendo el pilar de nuestra matriz energética. Pero debemos comenzar a incorporar de forma responsable y planificada fuentes complementarias de generación que garanticen la seguridad del suministro y acompañen el desarrollo nacional.
El Plan Maestro de Generación 2024 al 2043, el cual se revisa y en caso que corresponda, se actualiza cada 2 a 3 años, ya presenta varias alternativas, con fuentes de generación no convencionales. Apostamos a la incorporación de fuentes de generación fotovoltaica con respaldo de baterías, para afrontar los futuros aumentos de demanda que se registrarán en el país. Tenemos un nuevo marco legal que regula y fomenta la generación de energía eléctrica a partir de fuentes de energías renovables no convencionales no hidráulicas, un marco legal más transformador para el sector energético paraguayo en las últimas décadas.
La Ande está impulsando proyectos para aprovechar el potencial solar del Paraguay. Para este año, se pretende licitar la primera planta solar a gran escala, de unos 140 MW en el Chaco y luego expandir este modelo en las regiones Oriental y Occidental. El Paraguay llega a estas licitaciones de 2026 con un perfil crediticio mejorado. Esto atraerá a gigantes mundiales de la energía solar que buscan proyectos de gran envergadura, permitiendo que Paraguay capitalice su potencial solar, asegurando energía competitiva y limpia para las próximas décadas.
–¿Qué prioridades tendrá su gestión durante los primeros 100 días al frente de la Ande?
–Mi prioridad siempre van a ser los usuarios. Los primeros 100 días van a estar focalizados a los usuarios para mejorar la calidad del suministro del servicio, porque nosotros entendemos que nuestro trabajo es eso, nos debemos a nuestros clientes y los primeros 100 días van a ser para monitorear el sistema, repotenciar donde haga falta y preparar toda la infraestructura para que nuestro servicio a nuestros usuarios sea cada vez mejor. Tenemos una misión muy clara: construir una Ande más eficiente, más moderna y más fuerte, porque la energía que conecta al mundo necesita de una Ande que transforme al Paraguay.
Con ese propósito, trabajaremos sobre 5 grandes prioridades: primero, fortalecer la institucionalidad de la Ande, promoviendo una gestión basada en la transparencia, la eficiencia, la innovación y el respeto a las normas jurídicas vigentes. Segundo, ampliar y modernizar la infraestructura de transmisión y distribución para garantizar un suministro seguro, confiable y de calidad en todo elterritorio nacional. Tercero, impulsar una diversificación gradual de nuestra matriz energética, incorporando nuevas fuentes de generación que complementen nuestra fortaleza hidroeléctrica y fortalezcan la seguridad energética del país. Cuarto, preparar el sistema eléctrico nacional para responder al crecimiento sostenido que experimentará el Paraguay durante las próximas décadas. Y quinto, consolidar la sostenibilidad financiera de la Ande, asegurando una administración responsable de recursos que permita seguir invirtiendo en beneficio de todos los paraguayos.
–¿Qué legado le gustaría dejar al término de su gestión y cómo le gustaría que los paraguayos evalúen su paso por la presidencia de la Ande?
–Nuestro desafío no consiste únicamente en producir electricidad. Nuestro verdadero desafío es transformar esa energía en desarrollo, empleo, innovac i ó n , competitividad y una mejor calidad de vida para todos los paraguayos. Aspiro a que, al finalizar esta gestión, podamos decir con orgullo que entregamos una Ande más fuerte que la que recibimos; una institución moderna, eficiente, transparente, financieramente sostenible y preparada para acompañar el crecimiento del Paraguay durante las próximas décadas. Porque cada obra que construimos, cada línea que instalamos y cada subestación que ponemos en servicio representa mucho más que infraestructura: representa oportunidades para las familias, competitividad para las empresas y un futuro mejor para el país.
Quiero dejar una empresa eficiente, con reglas claras para nuestros usuarios y que me recuerden como alguien que cambió el sector para bien, definiendo reglas claras y transparencia por sobre todo, unas reglas claras para los que quieran venir a instalarse en este país. Deseo que la Ande sea tenida en cuenta como una empresa en donde la transparencia prime por sobre todas las cosas.
–¿Cómo hace para llevar adelante sus actividades cotidianas o familiares con las responsabilidades al frente de una institución tan importante?
–Mi alegría mayor está en mi familia, trato de compartir todo el tiempo que pueda. Estoy en el trabajo de 10 a 12 horas, pero por lo menos trato de compensar en la medida lo posible, voy compensando con mi señora, salimos a almorzar, a caminar, viajar en el tiempo que disponga a visitar a mi hija y mi nieta que viven en Ciudad del Este. Trato de seguir haciendo mi rutina. Pasé de estar dos años de jubilado a este nuevo desafío laboral. Compartir con mi familia, pero sin descuidar el trabajo que exige el cargo.
–Paraguay busca atraer industrias intensivas en energía. ¿La Ande está en condiciones de ofrecer contratos competitivos y previsibilidad de largo plazo para esos inversionistas?
–Siempre la demanda eléctrica depende del tipo de industria que vengan a instalarse. Está muy de moda las empresas que son de alto consumo intensivo. Desde la Ande lo que vamos a hacer es evaluar las propuestas que se presenten, analizar a profundidad cada caso y seleccionar las industrias que puedan traer mayor beneficio a la economía paraguaya y con un criterio único, serio y padronizado vamos a ir concediendo el suministro energético.
–¿Qué sectores económicos podrían convertirse en los principales motores del crecimiento de la demanda eléctrica en los próximos años?
–El Paraguay está una etapa de transformación productiva e industrial que demandará mayores volúmenes de energía eléctrica. Entre los sectores con mayor potencial de crecimiento se encuentran la industria manufacturera, los parques industriales, la agroindustria, la producción de combustibles e hidrógeno verdes, la electromovilidad, los centros de procesamiento de datos (data center) y las actividades vinculadas a la economía digital. El crecimiento sostenido de las áreas residenciales y comerciales continuará impulsando una mayor demanda de energía en todo el país. Nuestro principal desafío es anticiparnos a ese crecimiento, desarrollando la infraestructura necesaria para garantizar que ninguna inversión deje de concretarse por limitaciones en suministro eléctrico. La Ande debe acompañar y facilitar el desarrollo del Paraguay, asegurando energía suficiente, confiable y competitiva para las próximas décadas.

