La discusión sobre los data center no debe limitarse al consumo eléctrico, sino al impacto económico que pueden generar.

La expansión de la inte­ligencia artificial (IA), la computación en la nube y los servicios digitales está cambiando la forma en que los países compiten por atraer inversiones. Detrás de cada aplicación de IA, plata­forma de streaming o servi­cio financiero digital existe un data center o centro de datos, enormes infraestructuras que almacenan y procesan infor­mación las 24 horas del día.

En los últimos meses, en Para­guay el rubro comenzó a tomar más protagonismo gracias a uno de sus principales activos, la disponibilidad de energía renovable. Sin embargo, espe­cialistas coinciden en que la electricidad, aunque indispen­sable, representa apenas una parte de una ecuación mucho más amplia.

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ENERGÍA E INVERSIÓN

En conversación con La Nación/Nación Media, Bruno Vaccotti, director de la Cámara Paraguaya de Fintech y accio­nista de Penguin Group, dijo que la discusión sobre los cen­tros de datos no debe limitarse al consumo eléctrico, sino al impacto económico que pue­den generar.

Explicó que estas instalacio­nes forman parte de las deno­minadas industrias electroin­tensivas, que utilizan grandes cantidades de energía, pero cuya principal característica es la generación de empleo altamente calificado. A dife­rencia de otras industrias manufactureras, los centros de datos no requieren miles de trabajadores, aunque sí demandan perfiles técnicos especializados, con salarios muy por encima del promedio.

Vaccotti sostuvo a LN que Paraguay atraviesa un momento particular. Mien­tras el consumo eléctrico interno crece alrededor de un 12 % anual, el país deberá rea­lizar importantes inversio­nes en infraestructura ener­gética durante los próximos años para evitar un déficit de generación. En ese contexto, consideró que atraer indus­trias electrointensivas forma parte de la solución y no del problema. Según explicó, actualmente la energía exce­dente cedida al Brasil genera ingresos considerablemente menores que la electricidad consumida por industrias ins­taladas en Paraguay.

Mientras la compensación por cesión ronda los USD 18 por megavatio, las empre­sas electrointensivas pagan entre USD 48 y USD 52 por la misma cantidad de energía. Ese mayor ingreso fortalece financieramente a la Adminis­tración Nacional de Electrici­dad (Ande) y permite financiar nuevas obras para el Sistema Interconectado Nacional. Incluso, afirmó que cerca del 60 % de los ingresos actuales de la estatal eléctrica provie­nen de industrias electroin­tensivas, principalmente la minería de bitcoin.

Otro de los puntos que des­tacó es el esquema de créditos energéticos que actualmente analiza el Gobierno junto con el sector privado. La pro­puesta busca que las empre­sas que demanden grandes bloques de energía también inviertan en nueva capacidad de generación, por ejemplo mediante plantas fotovoltai­cas, permitiendo que el creci­miento industrial contribuya al fortalecimiento del sistema eléctrico nacional. La magni­tud económica de estos pro­yectos también resulta sig­nificativa. Como referencia, Vaccotti recordó que Penguin construyó en Hernandarias, en 2021, un centro de datos de 100 megavatios con una inver­sión estimada entre USD 120 millones y USD 140 millones, considerado el primero de esa capacidad en América Latina. Aunque actualmente está orientado al procesamiento para minería de bitcoin, explicó que comparte buena parte de la infraestructura uti­lizada por los centros destina­dos al procesamiento de IA.

DESAFÍOS

Si bien Paraguay reúne condiciones naturales difíciles de igualar, los especialistas coinciden en que atraer inversiones de gran escala exige mucho más que energía disponible. Vaccotti consideró que uno de los principales desafíos es generar confianza para inversiones que suelen proyectarse a diez o más años. Para ello, sostiene que el país necesita fortalecer la seguridad jurídica, garantizar reglas estables y evitar modificaciones contractuales imprevistas que puedan afectar la previsibilidad de los proyectos.

A ello, sumó un aspecto cada vez más determinante: la ciberseguridad. El director del gremio advirtió que Paraguay todavía debe fortalecer signi­ficativamente la protección de datos y la seguridad informá­tica, especialmente, conside­rando los ataques que afecta­ron a distintas instituciones públicas.

En su opinión, la protección de la infraestructura digital debería convertirse en una política estratégica del Estado para brindar mayor confianza a los inversionistas internacio­nales. Vaccotti también puso en contexto de los argumentos más repetidos sobre los data centers, el elevado consumo de agua. Explicó que muchas instalaciones modernas ya uti­lizan tecnologías de refrigera­ción por inmersión en aceite dieléctrico, reduciendo con­siderablemente esa necesi­dad. Incluso, señaló que, según estudios realizados para el sec­tor, este tipo de infraestruc­tura ni siquiera figura entre las actividades industriales con mayor consumo hídrico del país.

INFRAESTRUCTURA DIGITAL

Mientras el sector privado analiza oportunidades de inversión, el Gobierno impulsa su propio proyecto de infraes­tructura tecnológica. El asesor técnico del Ministerio de Tec­nologías de la Información y Comunicación (Mitic), Hora­cio Caniza Vierci, afirmó a LN que Paraguay reúne varias condiciones favorables para desarrollar esta industria. Una matriz energética limpia y estable, disponibilidad de agua para sistemas de refrigeración y experiencia técnica acumu­lada en grandes organizacio­nes como bancos y empresas de telecomunicaciones. Recono­ció que el país todavía necesita formar una mayor cantidad de profesionales especializados, aunque sostiene que esa oferta surgirá conforme aumente la demanda del mercado.

“Antes de que exista la demanda es muy difícil que exista la oferta”, resumió al explicar por qué considera que la llegada de nuevos proyectos impulsará también la capacita­ción del talento local.

CENTRO DE DATOS: ¿QUÉ ES?

Para Caniza, un data center puede entenderse como una gran computadora compar­tida. Mientras un usuario uti­liza una computadora perso­nal para sus tareas diarias, un centro de datos concentra una enorme capacidad de procesa­miento que puede ser utilizada simultáneamente por miles de personas y empresas.

Esa lógica, explicó, permite optimizar el uso de los recursos informáticos, reducir tie pos de procesamiento y ofr cer servi­cios digitales desde un mismo punto hacia distintos usuarios e incluso otros países.

Señaló que la ubicación de un data center responde a crite­rios técnicos específicos. Ade­más de requerir una conexión cercana a una fuente de ener­gía para evitar elevados cos­tos de infraestructura, estas instalaciones necesitan dispo­nibilidad de agua para los sis­temas de refrigeración y sufi­ciente espacio para futuras ampliaciones. A ello se suma que, por el ruido que generan los equipos de procesamiento y enfriamiento, normalmente se instalan fuera de los centros urbanos.

DATA CENTER DEL ESTADO

En paralelo, el Mitic avanza con la construcción del Data Center del Estado, que estará ubicado en Chaco’i. El contrato con la empresa adjudicada ya fue firmado y la obra deberá ejecutarse en un plazo apro­ximado de dos años.

El objetivo del proyecto no es ofrecer servicios al sector privado, sino centralizar la infraestructura tecnológica del Estado paraguayo.

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