Cómo equilibrar la adopción tecnológica con el desarrollo del factor humano, un abordaje necesario para entender que la integración de esta herramienta no debe verse como un reemplazo, sino como un catalizador de transformación.

  • Por Luis Noguera

La expansión de la inteligencia artifi­cial (IA de ahora en más) se está convirtiendo en un desafío para las empresas, para sacarle el mayor provecho y, en algu­nos casos, evitar que la dependencia tecnológica tenga un impacto nega­tivo. Sobre lo mencio­nado, Freddy Fernández, presidente de la Asocia­ción Paraguaya de Recur­sos Humanos (Aparh), conversó con La Nación/Nación Media y brindó sus conceptos sobre lo que está ocurriendo en la actualidad y cómo convi­vir con la nueva corriente del conocimiento.

El experto en RR. HH. señala que es importante perderle el miedo a la inteligencia artificial, no verla como un competidor, “sino como una herramienta que puede ayudarnos a ser más productivos y aportar más valor”.FOTO: ILUSTRACIÓN

1- LOS PRINCIPALES DESAFÍOS

Yo diría que el principal desafío no es la inteligencia artificial en sí, sino cómo las organizacio­nes preparan a las personas para convivir con ella. Muchas veces se piensa que incorporar IA es comprar una herramienta, cuando en realidad implica cambiar la forma de trabajar, de liderar equipos e incluso de tomar decisiones. Ahí Recursos Humanos tiene un rol cada vez más estratégico: liderar el cam­bio, desarrollar nuevas competencias y generar confianza frente a una tecnología que todavía despierta muchas dudas. En Paraguay todavía estamos en una etapa relativamente temprana de adopción. Muchas empresas están explorando herramientas de IA, haciendo pruebas o utilizándolas en procesos específi­cos. Eso, lejos de ser una desventaja, puede ser una oportunidad. Podemos aprender de la experiencia de otros países y avanzar de manera más consciente, poniendo desde el inicio a las personas en el centro de la transformación. Porque la IA puede hacer más eficientes muchos procesos, pero sigue necesitando algo que ninguna tecnología puede reemplazar: criterio, creatividad, empatía y liderazgo.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

2- CÓMO UTILIZAR LA IA

Creo que la discusión no pasa por prohibir o permitir la inteligencia artificial. La ver­dadera conversación es cómo la utilizamos de manera responsable. Es lógico que las empresas establezcan políticas sobre privacidad de datos, confidencialidad o propiedad intelectual. También es razonable definir en qué procesos la IA puede apoyar y en cuáles la decisión debe seguir siendo exclusivamente humana. Así como hace algunos años las organizaciones desa­rrollaron políticas para el uso del correo electrónico o de las redes sociales, hoy también necesitan construir reglas para el uso responsable de estas nuevas herramientas. El desafío está en encontrar un equilibrio: proteger a la organización sin frenar la innovación.

3- LA INDUSTRIA DIGITAL Y SU IMPACTO EN EL EMPLEO

Si Paraguay logra consolidarse como un destino atractivo para inversiones tecnológicas, naturalmente crecerá la demanda de personas con nuevas competencias. Pero cuando hablamos de talento digital no estamos hablando solamente de ingenieros o desarro­lladores. Vamos a necesitar profesionales de prácticamente todas las áreas que sepan trabajar con datos, comprender herramientas digitales y adaptarse a nuevas formas de trabajo. La IA va a impac­tar tanto a Recursos Humanos como a Finanzas, Marketing, Comercial, Producción o Logística. Lo importante es entender que el desarrollo tecnológico y el desarrollo del talento tienen que avanzar al mismo ritmo. Si uno crece sin el otro, estamos perdiendo una enorme oportunidad como país.

4-LA INCERTIDUMBRE GENERA OPORTUNIDADES

No vemos hoy un fenómeno generalizado donde las empresas paraguayas estén reem­plazando personas por IA. Lo que sí estamos observando es que empiezan a cambiar algunas tareas y aparecen nuevas formas de organizar el trabajo. Muchas organizaciones todavía están aprendiendo dónde la IA realmente agrega valor y cómo integrarla a sus procesos. Esa, creo yo, es la conversación que hoy refleja mejor la realidad paraguaya. Si uno mira la historia, cada revo­lución tecnológica generó incertidumbre. Sin embargo, más que eliminar empleos, terminó trans­formándolos y creando otros nuevos. El gran desafío será acompañar esa transición.

5- NO VERLA COMO UN COMPETIDOR

Creo que la palabra clave es aprender. Durante muchos años una persona podía estu­diar una carrera y trabajar prácticamente toda su vida con esos mismos conocimientos. Hoy eso ya no alcanza. Aprender de manera permanente pasó a formar parte del tra­bajo. También es importante perderle el miedo a la inteligencia artificial. No verla como un compe­tidor, sino como una herramienta que puede ayudarnos a ser más productivos y aportar más valor. Al mismo tiempo, fortalecer aquellas habilidades que seguirán siendo profundamente humanas: el pensamiento crítico, la creatividad, la comunicación, la inteligencia emocional, la capacidad de resolver problemas y de trabajar con otros.

6- PARA QUÉ QUIEREN INCORPORARLA

Las empresas no deberían preguntarse solamente qué herramienta de IA incorporar. Primero deberían preguntarse para qué la quieren incorporar y cómo esa tecnología va a ayudar a generar más valor para el negocio y para las personas. En Paraguay veo mucho interés por la IA, pero tam­bién muchas organizaciones que todavía están definiendo cómo integrarla a sus procesos. Eso es comple­tamente normal. Lo importante es que esa transformación esté acompañada por liderazgo, capacitación y una comunicación clara con los colaboradores. Cuando las personas entienden el propósito del cambio y sienten que forman parte de él, la adopción suele ser mucho más exitosa. Al final, la tecnología es relati­vamente fácil de adquirir. Lo realmente difícil es construir equipos preparados para aprovecharla.

7- ENTENDER LA TENDENCIA

Creo que estamos frente a una oportunidad muy importante como país. A diferencia de otros mercados que comenzaron esta transformación hace varios años, Paraguay todavía está construyendo ese camino. Eso nos permite aprender de la experiencia internacional y avanzar de manera más inteligente. Desde Aparh creemos que el debate no debería centrarse en si la IA va a reemplazar personas, la verdadera pregunta es cómo hacemos para que el talento paraguayo esté preparado para aprovechar esta oportunidad. Me gusta decir que no estamos entrando sola­mente en la era de la IA; estamos entrando en la era del aprendizaje permanente, porque la tecnología será cada vez más accesible para todos. La verdadera diferencia seguirá estando en las personas, en su capacidad de aprender, adaptarse, innovar y liderar.

Déjanos tus comentarios en Voiz