- Por Bruno Portela
- Profesor de FDC, Brasil
Las propuestas de valor atractivas son fáciles de redactar. Cualquier empresa es capaz de decir que ofrece excelencia, innovación, agilidad o cercanía. El problema surge cuando estas promesas salen del discurso y se enfrentan a la realidad de la operación. Es entonces cuando se revela una de las brechas más graves de la gestión: la distancia entre el valor que la marca declara y el valor que el cliente realmente percibe en su experiencia.
Muchas propuestas de valor fracasan porque nacen más de la lógica de la comunicación que de la lógica del cliente. En lugar de partir de la observación de lo que las personas realmente esperan, buscan y tratan de resolver en sus vidas y negocios, se construyen en salas de reuniones, presentaciones bien elaboradas e idealizaciones sobre un cliente que no siempre desea exactamente aquello que la empresa decidió ofrecer. El resultado suele ser una promesa sólida en el discurso, pero frágil en la práctica.
Este es el punto central de las reflexiones de Alexander Osterwalder, un autor de referencia en los temas de propuesta de valor y modelos de negocio, y de Clayton Christensen, el profesor que demostró que los clientes no eligen productos únicamente por sus atributos, sino por el progreso que esperan lograr con ellos. En la práctica, muchas empresas aún creen que persuadir bien es lo mismo que entregar valor. No lo es. La verdadera prueba de la propuesta de valor no ocurre en la presentación de la marca, sino cuando el cliente utiliza la solución y decide si esta cumplió o no lo que prometía.
El problema se agrava cuando esa promesa no se traduce en criterios claros para quienes están en el punto de contacto con el cliente. Afirmar que la marca entrega resultados efectivos, productividad o innovación significa poco si ello no se refleja en estándares de atención, tiempos de respuesta, eficacia de la solución y coherencia en la experiencia. El cliente no elige adjetivos; experimenta espera, fricción, previsibilidad y resultados. Si su empresa promete agilidad, por ejemplo, ¿la operación sabe exactamente qué significa eso para el cliente? ¿Sabe qué debe ocurrir, en cuánto tiempo y con qué nivel de autonomía, para que esa agilidad sea percibida como valor real?
Es en este punto donde surge la ruptura entre la promesa de valor y la percepción de valor, a menudo acompañada de frustración, pérdida de confianza y baja diferenciación. La empresa consigue convencer al cliente de comprar, pero es incapaz de sostener, en el uso, el progreso y los resultados que este esperaba alcanzar. La promesa puede funcionar en el momento de la venta, pero el verdadero juicio ocurre en la experiencia. Y cuando esta se muestra incoherente, aquello que parecía valor revela ser apenas un discurso bien presentado. Internamente, la organización continúa operando según prioridades que tienen sentido para sí misma. Externamente, pierde relevancia y se aproxima a una competencia basada en el precio. En el mundo B2B, este error suele resultar costoso, ya que el “job” del cliente casi siempre está directamente vinculado a ingresos, márgenes y productividad, implicando riesgos para la propia supervivencia del negocio.
Por ello, la centralidad en el cliente no puede ser solo una frase atractiva. Según Peter Fader, poner al cliente en el centro significa reorganizar decisiones, procesos, métricas y recursos a partir de aquello que realmente genera valor para él, y no únicamente de lo que la empresa quisiera decir sobre sí misma. La teoría de Jobs to Be Done profundiza esta discusión al demostrar que los clientes no eligen productos y servicios solo por sus atributos, sino por aquello que estas soluciones les ayudan a hacer, evitar, acelerar o simplificar en una situación concreta. Cuando la empresa construye su propuesta desde la lógica del producto, habla de características. Cuando adopta la lógica del cliente, comienza a comprender lo que este realmente desea resolver.
Un ejemplo sencillo ayuda a ilustrar esta idea. Una empresa puede prometer atención consultiva, pero seguir evaluando a su equipo únicamente por el volumen de llamadas, el tiempo medio y la productividad interna. El resultado es previsible: la comunicación vende profundidad, pero la operación recompensa la prisa. En este tipo de escenario, el problema no es la falta de buenas intenciones, sino la falta de coherencia. Por ello, además de revisar la propuesta de valor, las empresas necesitan monitorear métricas de beneficio para el cliente, como el tiempo hasta la resolución del problema, la resolución en el primer contacto, la previsibilidad de la entrega, el tiempo hasta que el cliente percibe resultados y la recurrencia de uso con satisfacción.
En definitiva, el desafío no consiste en redactar una propuesta de valor más atractiva, sino en garantizar que sea clara para la empresa, relevante para el cliente y viable en la práctica. Una propuesta de valor deja de ser discurso únicamente cuando sale del marketing y pasa a orientar procesos, criterios de servicio, lenguaje de atención, asignación de recursos y decisiones cotidianas.
Cuando esto ocurre, propuesta, percepción y operación finalmente convergen. Cuando no ocurre, la empresa no está construyendo valor: está produciendo promesas que el mercado, tarde o temprano, aprende a no tomar en serio. El valor no es lo que la empresa promete; es lo que el cliente confirma, en el uso, que realmente fue entregado. En otras palabras: menos promesas, más Jobs Well Done.
REFERENCIAS
CHRISTENSEN, Clayton M.; DILLON, Karen; DUNCAN, David S.; HALL, Taddy. Competing against luck: the story of innovation and customer choice. New York: Harper Business, 2016.
CHRISTENSEN, Clayton M.; DILLON, Karen; DUNCAN, David S.; HALL, Taddy. When coffee and kale compete: become great at making products people will buy. New York: Harper Business, 2020.
DUNFORD, April. Obviously awesome: how to nail product positioning so customers get it, buy it, love it. Austin: Ambient Press, 2019.
FADER, Peter. Customer centricity: focus on the right customers for strategic advantage. 2. ed. Philadelphia: Wharton School Press, 2020.
OSTERWALDER, Alexander; PIGNEUR, Yves; BERNARDA, Greg; SMITH, Alan. Value proposition design: how to create products and services customers want. Hoboken: John Wiley & Sons, 2014.
ULWICK, Anthony W. Jobs to be done: theory to practice. [S. l.]: Strategyn Holdings LLC, 2016.

