- Antonella Mateu
- Foto: Mariana Díaz
Para dar el salto competitivo y que venga la gran inversión que se busca, se necesita fortalecer la seguridad jurídica, la institucionalidad y el estado de derecho, indicó.
En una nueva entrega de Hacedores LN, Elías Saba, recientemente electo presidente de la Cámara de Comercio Paraguayo Americana (AmCham), compartió su visión y perspectivas con La Nación/Nación Media sobre la evaluación de nuevos mercados y las estrategias para seguir impulsando el comercio entre Paraguay y Estados Unidos.
Su enfoque combina oportunidades concretas de inversión con la necesidad de fortalecer las bases institucionales del país. Con una trayectoria marcada por el vínculo con empresas internacionales y el trabajo gremial, Saba también expone cómo se entrelazan su visión empresarial y sus convicciones personales. Desde la competitividad hasta el liderazgo, plantea una hoja de ruta que apunta a generar impacto real en el desarrollo económico y social.
–¿Qué le falta hoy a Paraguay para ser realmente competitivo en la región?
–Paraguay tiene fundamentos macroeconómicos sólidos, pero para dar el salto competitivo y que venga la gran inversión que buscamos necesitamos fortalecer la seguridad jurídica, la institucionalidad y el estado de derecho. La previsibilidad es el cimiento de la inversión privada; por ello, mi gestión se centrará en promover la transparencia y la eficiencia en los procesos de comercio e inversión para facilitar los tiempos, aumentar la formalidad y la digitalización, aumentar los beneficios de ser formales y proteger la propiedad intelectual. Debemos generar mediciones de clima de negocio, de transparencia y tomarlos como base para el diálogo con los actores claves de distintos poderes del Estado.
–¿Cuáles son los sectores concretos donde ve oportunidades de inversión en el corto plazo?
–Vemos tres sectores con potencial inmediato: tecnología y hub de Servicios Globales, aprovechando nuestro bono demográfico, la ubicación y el excedente energético. Y también la energía limpia, donde Paraguay tiene una ventaja competitiva única y renovable, y puede aumentar la diversificación energética limpia.
El objetivo es conectar estas oportunidades con el capital americano para generar negocios bilaterales reales, sumado al crecimiento de la exportación de productos insignia como la carne, el azúcar orgánico y el sector forestal, entre otros.
–¿Qué rol puede jugar AmCham para acelerar acuerdos o inversiones bilaterales?
–La AmCham debe ser el brazo ejecutor y el consultor técnico indispensable en iniciativas que miren la inversión americana. No solo somos un gremio de representación; somos facilitadores de información para empresas que exploran hacer negocios en Paraguay y estamos trabajando en generar inteligencia comercial y de negocios para nuestros asociados, así como para empresas que prospectan invertir en el país.
Representamos a las empresas más representativas de los principales sectores económicos. Somos parte de la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas de América Latina, con una red de networking ilimitada a través de ellas.
–¿Qué cambió en su mentalidad entre sus inicios y hoy?
–La comprensión de que el éxito individual no es sostenible ni relevante si no genera un entorno fortalecido que invite a todos a crecer. Al inicio uno se enfoca más en la transacción; hoy me enfoco en la generación de valor, en el propósito y en las personas como pilares del cambio. Mi visión está puesta en dejar una AmCham más representativa, moderna y activa, que trascienda mi gestión y beneficie al país. Hoy entiendo que mi rol es construir puentes, confianza, participación e institucionalidad.
–Paraguay tiene una brecha importante en mano de obra calificada, ¿es un freno para la inversión?
–Más que un freno, es una oportunidad y un desafío que estamos abordando activamente. A través de iniciativas como la Amcham Job Fair, feria de empleo para jóvenes becados desarrollada en conjunto con la Embajada americana, y el apoyo a programas de becas de estudio de inglés como Becas Hayes, estamos conectando el talento joven con los estándares de excelencia de las multinacionales.
Las empresas americanas no solo traen capital, traen transferencia de conocimiento y cultura de trabajo, lo cual es la mejor forma de cerrar esa brecha. Creo que debemos trabajar juntos entre sector privado y público en identificar los sectores estratégicos del Paraguay del mañana y adaptar o impulsar dichas carreras para que llegue la inversión que buscamos. También debemos acercarnos a la academia para asegurar que la formación responda a las oportunidades reales. La Fundación AmCham es esencial para sumar a este pilar de la educación.
–¿Qué le respondería a quienes dicen que los beneficios de la inversión extranjera no siempre llegan a la población?
–Les respondería con datos: la inversión privada, tanto nacional como extranjera, es la mayor generadora de empleo digno y seguridad social. En AmCham vamos a seguir visibilizando casos reales de alto impacto social, como la generación de empleo del Job Fair y los becados Hayes estudiando posgrados y trabajando en empresas líderes del mercado.
El empleo digno, derivado de la inversión privada, se traduce en mejores oportunidades, capacitación y bienestar para las familias paraguayas. Los jóvenes paraguayos necesitan mejores empleos y las empresas que representamos ofrecen estándares laborales y potencial de desarrollo permanente.
–¿Qué no negocia nunca, ni en negocios ni en la vida?
–La integridad y el respeto. En mis más de 20 años trabajando con marcas internacionales y seis años en el Directorio de AmCham, he aprendido que la reputación se construye en décadas y se pierde en un segundo. También la importancia del legado, de honrar nuestros orígenes y de mirar el aporte de todos en la sociedad: de dónde venimos y hacia dónde vamos. Creo en el poder de la transparencia en las conversaciones y mi invitación es siempre escucharnos en ambientes abiertos que nos permitan crecer.
–¿Qué hace cuando la presión es alta y las respuestas no aparecen?
–Creo que los mayores desafíos y oportunidades llevan su tiempo. Siendo joven, a veces la energía y la pasión nos llevan a buscar la inmediatez, pero soy consciente de que los grandes cambios no se construyen de la noche a la mañana. Los hitos más importantes se logran en equipos de trabajo basados en la confianza, el diálogo y el respeto. Un ejemplo claro es la democracia, que se construye con tiempo, educación y respeto. En lo laboral, si un proceso se vuelve más difícil, lo importante es analizar los datos, dialogar en equipo e identificar las barreras principales. Mi formación me enseñó a analizar los problemas con una perspectiva holística, pero buscar soluciones basadas en la experiencia, escuchando a expertos y a quienes ya atravesaron situaciones similares.
–¿Tuvo algún referente o mentor que haya marcado su camino?
–Mi gran ejemplo y mentor es mi papá, Gustavo Saba, un amante del trabajo, optimista en seguir invirtiendo y apoyando al país, y convencido de que el trabajo transforma personas y oportunidades. Desde chico lo vi comprometido e incansable, siempre apasionado por lo que hacía. Su lema es que el líder marca el ritmo liderando con el ejemplo.
Cuando tuve la oportunidad de estudiar en el exterior, tanto la licenciatura en Boston College como la maestría en Columbia University, fue mi principal impulsor. Me inculcó que el sector privado debe ser un actor social activo. Hoy, mi mayor inspiración es mi familia y el deseo de dejar un mejor país para mis hijos.
PERFIL
-MBA de Columbia Business School
-Vicepresidente de la Cámara Paraguaya de Bebidas Alcohólicas
-CEO de Wines and Spirits SA y Fashion Trading SRL
-Regional Manager en Young Investment Organization YIO
-B.S. en Finanzas y Economía de la Carroll School of Management de Boston College

