El sector registra en los últimos años un crecimiento sostenido en cuanto a las exportaciones, cerrando el 2025 con envíos por USD 1.305 millones.

  • Por Antonella Mateu

La nueva ley del régi­men de maquila en Paraguay (7547/2025) marca un giro hacia la moder­nización del sistema produc­tivo orientado a la exporta­ción. La normativa incorpora mayor digitalización, crite­rios de control más estrictos y mecanismos de trazabilidad, con el objetivo de consolidar al país como un polo indus­trial competitivo en la región.

El lunes pasado el presidente de la República, Santiago Peña, firmó el decreto que regla­menta, implementa y desarro­lla la nueva normativa.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

El sector registra en los últi­mos años un crecimiento sostenido en cuanto a las exportaciones, cerrando el 2025 con envíos por USD 1.305 millones y para este año proyecta alcanzar USD 1.400 millones.

Jorge Bunchicoff, presidente de Cemap y Javier Viveros, viceministro de Industria, Stan Canova, analista financiero.

Las empresas maquiladoras emplean a más de 35.000 per­sonas de manera directa y los envíos se concentran princi­palmente al Brasil, seguido por Argentina, Estados Uni­dos, Países Bajos, entre otros.

Desde el sector privado, el presidente de la Cámara de Empresas Maquiladoras del Paraguay (Cemap), Jorge Bunchicoff, en conversa­ción con La Nación/Nación Media, valoró la medida como “un paso en la direc­ción correcta”, al señalar que aporta orden, previsibilidad y mayor seriedad al régimen.

No obstante, advirtió que la clave estará en la aplica­ción, puesto que si los nue­vos criterios de inadmisibi­lidad se implementan con rigor técnico, pueden ele­var la calidad de la inver­sión; si no, podrían derivar en burocracia innecesaria.

Bunchicoff destacó que el inversor internacional prio­riza tres factores: previsi­bilidad, logística y compe­titividad. En ese contexto, afirmó que Paraguay man­tiene ventajas estructurales como energía competitiva y talento humano, aunque reconoció que aún persisten desafíos en infraestructura y tiempos operativos.

MODELO MÁS ÁGIL

El viceministro de Industria, Javier Viveros, explicó que la reglamentación representa un avance hacia un modelo más ágil, digital y transpa­rente. Según indicó, el obje­tivo es integrar mejor a las instituciones del Estado, reducir tiempos de gestión y fortalecer los mecanismos de control sin perder seguridad jurídica para las empresas ya instaladas.

Viveros remarcó que los cri­terios de inadmisibilidad no buscan frenar inversio­nes, sino orientarlas hacia proyectos con mayor valor agregado, generación de empleo calificado y trans­ferencia de tecnología.

“Estamos llevando el régi­men de maquila a su siguiente etapa”, afirmó a LN, desta­cando también el alinea­miento del decreto con la estrategia industrial del país.

El Gobierno proyecta que esta modernización impulse sectores como autopartes, manufactura avanzada, dis­positivos médicos y agroin­dustria con valor agregado. Además, estima que el régi­men, que hoy supera los 35.000 empleos directos, podría alcanzar exportacio­nes cercanas a los USD 1.400 millones para 2026.

Por su parte, el analista financiero Stan Canova señaló a La Nación que el principal atractivo del régi­men sigue siendo el esquema tributario, difícil de igualar en la región. Sin embargo, advirtió que el desafío cen­tral será acompañar este crecimiento con infraes­tructura vial y energética acorde a la llegada de gran­des inversiones.

Canova consideró que Para­guay tiene potencial no solo para consolidarse como hub industrial, sino también como un centro regional de servicios. A su criterio, la creación de empleo será uno de los impactos más relevan­tes del nuevo esquema, siem­pre que se sostenga la previsi­bilidad operativa.

No obstante, el analista alertó sobre posibles riesgos en la implementación, como la posi­bilidad de que los procesos no sean tan ágiles como se pro­yecta o que otros países de la región adopten medidas simi­lares para retener inversiones.

El sector público como el privado coinciden en que la ley abre una etapa de mayor sofisticación productiva para Paraguay. El desafío, ahora, será convertir la pro­mesa de eficiencia en resul­tados concretos en el terreno industrial.

Déjanos tus comentarios en Voiz