La reducción de la pobreza en Paraguay durante el 2025 está explicada principalmente por el aumento de los ingresos laborales y no por las transferencias sociales, según explicó a La Nación/Nación Media, el asesor de Asuntos Económicos de la Presidencia de la República, Juan José Galeano.

De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el trabajo sigue siendo la principal fuente de ingresos de los hogares. En promedio, los ingresos laborales representan cerca del 85 % del total, mientras que incluso en los sectores más vulnerables mantienen un peso significativo: alrededor del 75 % en zonas urbanas y 60 % en áreas rurales.

PROGRAMAS SOCIALES

En ese contexto, Galeano señaló que los programas sociales cumplen un rol importante, pero complementario. “Las ayudas no sustituyen al trabajo, forman parte de un sistema de protección social que acompaña los ingresos de las familias”, precisó. Programas como Tekoporã, Hambre Cero y la pensión para adultos mayores aportan un soporte clave para los hogares más vulnerables, pero no son el factor principal detrás de la mejora en los indicadores.

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La evidencia respalda esta afirmación. Según estimaciones del INE, dos de cada tres personas que salieron de la pobreza en 2025 lo hicieron gracias a la mejora en sus ingresos laborales.

Esto confirma que la reducción sostenida de la pobreza está directamente vinculada al crecimiento económico y a la generación de empleo. Esto significa que más personas accedieron a trabajos o lograron mejorar sus ingresos, lo que les permitió superar el umbral de pobreza.

Las transferencias, en cambio, ayudan a sostener ese proceso, especialmente en los casos de mayor vulnerabilidad.

Galeano remarcó que las transferencias sociales son necesarias y efectivas, pero alcanzan su mayor impacto cuando se combinan con más oportunidades laborales. Sin crecimiento económico y sin empleo, su efecto es limitado en el tiempo,

DESAFÍOS PENDIENTES

De cara al futuro, el desafío pasa por sostener esta dinámica. Esto implica promover un crecimiento que genere empleo de calidad, mejorar la productividad y ampliar las oportunidades para los sectores más rezagados. Al mismo tiempo, el Estado debe seguir fortaleciendo la red de protección social, asegurando que los programas lleguen a quienes realmente lo necesitan.