El medio económico describió al país como una “contracara” de otras economías sudamericanas, destacando el camino sostenido que siguió en las últimas dos décadas.

Paraguay comienza a ganar protagonismo en el radar de inver­sores y analistas internacio­nales como un caso atípico de estabilidad en la región. Así lo expuso el periodista de Bloomberg, Ignacio Oli­vera Doll, quien en un aná­lisis realizado por el medio económico, describió al país como una “contracara” de otras economías sudameri­canas, destacando el camino sostenido que siguió en las últimas dos décadas.

A partir de entrevistas rea­lizadas en Paraguay, entre ellas al presidente Santiago Peña y a referentes del sector privado, el periodista expone cómo una economía pequeña logró posicionarse en el esce­nario internacional gracias a la consistencia de sus políti­cas económicas. A diferencia de países más grandes como Argentina o Brasil, que atra­vesaron ciclos de crisis e ines­tabilidad, Paraguay optó por mantener reglas claras, dis­ciplina fiscal y previsibilidad.

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CLAVES

Ese proceso permitió alcanzar indicadores que hoy llaman la atención desde el exterior: cre­cimiento sostenido cercano al 4 % anual en promedio, infla­ción controlada, estabilidad de su moneda y, más recien­temente, el acceso al grado de inversión por parte de califica­doras internacionales. Todo esto consolidó la percepción de Paraguay como un destino confiable para el capital.

Desde el sector empresarial, esta mirada también se refleja en la experiencia concreta. El empresario textil Jorge Bunchicoff destacó que el país ofrece un entorno más ágil para hacer negocios, con menos trabas burocráticas y procesos más rápidos en com­paración con otros mercados de la región. “La operativa es más simple y eso facilita la inversión”, sostuvo.

En la misma línea, la empresa­ria Selene Rojas señaló que el perfil del inversor extranjero está cambiando. Según explicó, hoy se observa una mayor lle­gada de capitales, principal­mente de Brasil, con una visión de largo plazo, orientados a sec­tores como la industria, el agro y el desarrollo inmobiliario. “Ya no es solo negocio de fron­tera, hay proyectos más estruc­turales”, indicó.

DESAFÍOS

Sin embargo, el análisis también pone en evidencia las limitaciones del modelo. Persisten déficits en infraes­tructura, salud y educación, así como niveles importantes de desigualdad. La baja carga impositiva, uno de los princi­pales atractivos del país, tam­bién limita la capacidad del Estado para responder a estas necesidades.

Aun así, desde la mirada externa, Paraguay aparece como una economía que logró construir credibilidad a lo largo del tiempo, sin recurrir a medidas bruscas. El creci­miento se dio de forma gra­dual, con ajustes y disciplina, lo que permitió generar con­fianza en los mercados.

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