En la actualidad, el pasivo asciende a unos USD 360 millones; las empresas esperan que el Estado asuma los intereses.
El sector de las empresas vialeras se muestra dispuesto a aceptar el mecanismo de factoring planteado por el Gobierno para cancelar la deuda acumulada con las contratistas. Sin embargo, los gremios advierten que su aplicación debe contemplar condiciones claras, especialmente en lo referente a los intereses, debido a experiencias negativas registradas anteriormente con este mismo sistema.
El titular de la Cámara Paraguaya de la Construcción (Capaco), el ingeniero Paul Sarubbi, recordó la semana pasada que el Estado mantiene una deuda aproximada de unos 360 millones de dólares con las constructoras. De ese monto, unos 250 millones de dólares corresponden a certificados por obras ya ejecutadas, mientras que alrededor de 110 millones se relacionan con intereses generados por los retrasos en los pagos.
Sobre el esquema de factoring propuesto permitiría que las empresas cedan sus certificados de obra a entidades bancarias o financieras para obtener liquidez inmediata, mientras que el Estado cancelaría posteriormente esas obligaciones a los bancos en un plazo cercano a tres años.
Sin embargo, desde el sector insisten en que el costo financiero del mecanismo debe ser asumido por el Estado. Sarubbi recordó que en una experiencia similar aplicada en 2022 los intereses terminaron siendo absorbidos por las propias constructoras. “En ese entonces los intereses se descontaban directamente de los certificados de obra. Uno cobraba solamente la diferencia, ya restando esos intereses por anticipado”, explicó.
SITUACIÓN FINANCIERA
La situación financiera del sector se agrava si se compara la deuda actual con los recursos disponibles para el presente ejercicio. El presupuesto aprobado para obras públicas alcanza los 570 millones de dólares, mientras que las obligaciones pendientes ya llegan a 360 millones. A esto se suman proyectos comprometidos para este año por unos 800 millones de dólares, lo que proyecta un déficit cercano a los 590 millones.
Este panorama ha colocado a varias empresas del rubro en una situación de quiebra técnica. Frente a este escenario, los gremios plantearon alternativas como utilizar fondos provenientes de convenios internacionales, ampliar el presupuesto para 2026 o incluso flexibilizar el límite del déficit fiscal. No obstante, estas propuestas ya fueron descartadas por el Poder Ejecutivo.

