En un contexto regio­nal marcado por vola­tilidad cambiaria e inflación persistente, Para­guay atraviesa una situación poco común, los precios cre­cen por debajo del objetivo oficial y el Banco Central del Paraguay (BCP) tiene margen para actuar. Así lo expresó el presidente de la entidad monetaria, Carlos Carvallo, en una entrevista a Bloomberg, donde des­tacó que la inflación deberá converger a la meta “desde abajo”, un escenario que definió como “un buen pro­blema”.

La inflación anual se ubicó en 2,7 % en enero, por debajo del objetivo del 3,5 % estable­cido por el BCP y marcando el segundo mes consecutivo por debajo de esa referen­cia. La cifra contrasta con el 32 % registrado en Argen­tina y también se posiciona por debajo de otros países de América Latina como Brasil, México y Colombia, e incluso de Uruguay, considerado tra­dicionalmente un mercado refugio en la región.

Carvallo explicó que la infla­ción probablemente se man­tendrá por debajo del objetivo durante el primer semestre del año, para luego conver­ger hacia el 3,5 % hacia fina­les de 2025, impulsada por los efectos acumulados de la política monetaria y por com­paraciones interanuales más favorables.

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Si bien señaló que la pos­tura actual busca mante­nerse neutral, el BCP ya recortó en dos ocasiones la tasa de referencia este año, en ambos casos en 25 puntos básicos, llevándola al 5,5 %. Según el titular del Banco Central, existe margen para moverse “en cualquier dirección dentro del rango neutral”, con el objetivo de asegurar que la inflación retorne a la meta sin generar desequilibrios.

COYUNTURA

Otro factor clave detrás de la desaceleración inflacio­naria es el contexto inter­nacional. Las políticas del presidente estadounidense, Donald Trump, debilita­ron el dólar en los merca­dos globales, lo que favore­ció la apreciación de varias monedas emergentes.

En ese escenario, el guaraní se convirtió en la moneda que más se fortaleció en América Latina en los últimos doce meses, con una apreciación cercana al 23 %.

Carvallo sostuvo que este movimiento cambiario está alineado con la tendencia global del dólar y que no está generando distorsiones signi­ficativas en la economía local ni afectando de manera sus­tancial la competitividad. No obstante, reconoció que una moneda más fuerte puede implicar desafíos para el sector exportador, especial­mente en un país mediterrá­neo cuya estructura produc­tiva depende fuertemente de los envíos al exterior.

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