La producción de piña en Paraguay atraviesa un momento de gran optimismo, impulsado por un crecimiento histórico en las exportaciones. Este fruto se produce en zonas como Con­cepción, Canindeyú, Cordi­llera y San Pedro, siendo este último el de mayor superficie sembrada, con más de 1.500 hectáreas.

Según indicó a La Nación/ Nación Media, el coordina­dor de gestión de la produc­ción de frutas en Paraguay, Francisco Paniagua, Con­cepción se destaca actual­mente por una mejor calidad de la producción, mientras que en el país el área de cul­tivo es de alrededor de 2.500 a 2.600 hectáreas, con un rendimiento promedio de entre 20.000 y 25.000 kilos por hectárea al año, cifras que muestran una tenden­cia de mejora gracias a la incorporación de tecnolo­gía y buenas prácticas agrí­colas.

Este rubro depende mucho del factor climático y si bien existe tecnología que se puede aplicar, muchas veces el costo de producción es muy elevado. “Entonces depende­mos de factores climáticos necesariamente. Si la nece­sidad climática favorece, se llega a producir más, pero mantenemos un promedio de 20.000 a 25.000 kilos por hectárea”, manifestó.

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Paraguay cuenta con apro­ximadamente 460 pro­ductores de piña, y el interés por este rubro continúa creciendo debido a mejo­res perspectivas de precio y calidad. Principalmente se producen dos variedades: la cayena lisa y la abacaxi, siendo esta última la más valorada por su sabor dulce y su calidad superior.

“Abacaxi es la niña bonita, digamos, porque es la más sabrosa, más dulce. La otra tiene más grande la cabeza, pero no alcanza el sabor aba­caxi”, explicó Paniagua. La cosecha de piña paraguaya se concentra entre los meses de octubre y enero, con el pico productivo en noviem­bre y diciembre, que es el periodo clave para la expor­tación. “En enero ya agarra sol muy fuerte y requieren mucho más cuidado para que la fruta no esté dañada por la radiación solar, entonces, esos dos meses es lo que es el tope, noviem­bre y diciembre”, remarcó el experto.

Paraguay cuenta con aproximadamente 460 productores de piña.FOTO: GENTILEZA

COOPERACIÓN Y EXPORTACIÓN

El fortalecimiento del sector también incluye cooperación internacional, como el apoyo técnico del Gobierno de Tai­wán, que busca introducir nuevas variedades y mejorar la producción mediante plan­tines libres de enfermedades.

Este impulso no solo apunta a expandir los mercados internacionales incluyendo Argentina, Uruguay, Chile e incluso Europa sino también a beneficiar a las familias pro­ductoras, diversificar ingre­sos y fortalecer la economía rural, consolidando a la piña como una fruta estratégica dentro de la producción fru­tícola nacional.

Sobre las exportaciones, Paniagua mencionó que en el 2025 se alcanzó por primera vez un volumen récord de 49 camiones con piñas exporta­das, cuando en años anterio­res el promedio era de entre unos 20 y 23 camiones. Las cargas llegaron a 27 tonela­das, destinándose en un 80 % al mercado argentino y el 20 % al uruguayo.

Además, acotó que exis­ten gestiones avanzadas para ingresar al mercado de Chile, un destino exigente que requiere frutas con un calibre de entre 1,5 y 1,7 kilo­gramos, un peso estándar que los productores nacionales están comenzando a alcan­zar mediante mejoras técni­cas y el uso de fertilizantes específicos.

También en el país se está implementando su envío en cajas de cartón cumpliendo las exigencias de los merca­dos de la región como Argen­tina, Uruguay y Chile.

Existen planes de articu­lación con exportadores nacionales para realizar visitas comerciales a mer­cados como Argentina, Uru­guay y Chile, con el objetivo de consolidar la presencia paraguaya y generar nue­vos intercambios comer­ciales. La meta es no solo aumentar los volúmenes exportados, sino garanti­zar un ingreso estable y sos­tenible para los producto­res, fortaleciendo así toda la cadena, acotó.

El fortalecimiento del sector incluye cooperación internacional, como el apoyo técnico del Gobierno de Taiwán.FOTO: GENTILEZA

CICLO NATURAL

Paniagua agregó que si bien existen métodos para acele­rar la maduración mediante la aplicación de hormonas, este procedimiento no resulta viable para la exportación. Aunque la fruta puede pre­sentar buen aspecto externo, no desarrolla el nivel de dul­zura ni el sabor requerido por los mercados exigentes, por lo que no cumple con los están­dares de calidad.

Por ello, el proceso produc­tivo debe respetar el ciclo natural de desarrollo vegeta­tivo y acumulación de azúca­res, priorizando calidad antes que rapidez, según mencionó.

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