Nuestro país alcanzó una fama muy posi­tiva en cuanto a su prudencia macroeconómica y economía estable. Además de esto, también se destaca por su mano de obra joven, el acceso a mercados importan­tes, libertad para comerciali­zar y hasta hace poco, la abun­dante energía a buen precio.

Al respecto, Julio Fernández, economista sénior del Cen­tro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Para­guaya (UIP), señaló que todos estos activos podrían per­derse ya que la política ener­gética en Paraguay es un tema que se viene postergando y en 2030 se igualará el consumo interno con la capacidad generada por las hidroeléctri­cas (Itaipú, Yacyretá, Acaray).

Comentó a la 1000 AM que Brasil creció un 313 % entre 1980 al 2025 en su genera­ción de energía, mientras que Argentina y Uruguay cerca del 225 %, sin embargo, Paraguay se mantuvo en cero. “Hace poco hicimos una inversión emblemática de planta solar en el lago, de un megavatio, es simbólico, inicio de algo interesante, pero nosotros no hemos invertido en las últi­mas décadas y resulta que el atractivo del país y con capaci­dad potencial de generar cre­cimiento, puede ser un obs­táculo para el 2030. Lo que es ahora una avenida para crecer puede ser un gran obstáculo en años. Es efecto de la pro­crastinación”, aseveró.

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EL PROBLEMA

Julio Fernández comentó que en la UIP recibe a cientos de empresarios por semana, interesados en invertir en Paraguay por todas las ven­tajas que aquí se ofrecen.

Sin embargo, cuando se trata de la energía, dijo que si 4 empresas necesitan con­sumir 40 megavatios por día para el desarrollo de su industria, pero Paraguay solo tiene un total de 80 megava­tios para las 4 empresas, y no ofrece más, solo dos podrán quedarse y las otras dos deberán buscar otros países. Esto también alejaría a otras empresas interesadas.

“Paraguay cuando crece ade­cuadamente, crece 5 % en la economía. Y estimamos que si no se invierte en nuevas fuentes de energía, ese poten­cial se puede reducir un 60 %. Si con 5 estamos descon­tentos, con una clase media para arriba, imaginate cre­cer solo 2 %. Es preocupante y todas esas nuevas fuentes demandan mucho tiempo”, remarcó.

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