La crisis financiera que afecta al sistema corporativo paraguayo podría tener consecuencias directas sobre el acceso al financiamiento internacional. El economista César Addario advirtió que los recientes acontecimientos relacionados con ueno bank están debilitando la percepción de los inversionistas sobre el país y podrían dificultar futuras emisiones de bonos de empresas paraguayas.
En entrevista con la 780 AM, sostuvo que el historial corporativo nacional en los mercados internacionales quedó golpeado y que, como consecuencia, la posibilidad de que nuevas compañías coloquen bonos en el exterior se encuentra prácticamente cerrada. “La ventana de emisión para cualquier empresa paraguaya hoy está cerrada”, afirmó.
Addario explicó que la situación afecta la imagen que Paraguay construyó ante los mercados internacionales, especialmente en torno a la solidez de su sistema financiero y la estabilidad macroeconómica, dos de los principales argumentos utilizados para atraer inversiones.
El impacto, según indicó, también comienza a reflejarse en el riesgo soberano. Detalló que el spread de los bonos paraguayos pasó de ubicarse entre 100 y 105 puntos básicos a aproximadamente 122 puntos. Aunque consideró que el incremento todavía no es significativo, advirtió que ya evidencia una transmisión de la incertidumbre corporativa hacia la República.
En ese contexto, señaló que el escenario podría encarecer futuras operaciones de financiamiento, incluso para el Estado. Paraguay tiene prevista una importante emisión de bonos dentro del Presupuesto General de la Nación 2027, por lo que salir actualmente al mercado podría implicar mayores tasas de interés y una menor cantidad de inversionistas dispuestos a prestar al país.
No obstante, diferenció la situación de las empresas privadas de la capacidad de financiamiento soberano. A su criterio, la República debería esperar a que se resuelvan los acontecimientos y se conozca el alcance de sus consecuencias, ya que una emisión en este momento podría trasladar directamente al costo de la deuda pública la incertidumbre generada.
Como referencia, mencionó el caso de una entidad bancaria de Guatemala, que atravesó una crisis y fue intervenida por el banco central de ese país. Según explicó, el proceso de cierre y pago a los ahorristas se desarrolló de manera ordenada, lo que permitió que posteriormente el soberano volviera a los mercados internacionales sin experimentar un impacto significativo.
Finalmente, Addario advirtió que mantener formalmente el grado de inversión no necesariamente significa que el mercado continúe percibiendo al país bajo esa misma categoría. Explicó que existe una diferencia entre conservar una calificación crediticia y contar efectivamente con la confianza de los inversionistas, por lo que será determinante cómo se gestione la crisis actual y si se evita que sus efectos se extiendan a otros sectores.
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