Beltrán de Castro Quesada es un joven emprendedor español, nacido en 1994, que se radicó en Paraguay y contó a un medio de su país el placer que le representa residir en tierra guaraní. Entre otras cosas, dijo que está encantado con la fiscalidad competitiva y que le encanta la carne, señalándola como la mejor del mundo.
El joven se dedicaba a asesorar empresarios que buscaban “mejorar su situación fiscal” e inversionistas con la intención de proteger su patrimonio, hasta que a él le tocó el momento de decidir y lo hizo poniendo como objetivo su desembarco en Paraguay.
Leé más: Sector turístico destaca la infraestructura vial como punto clave para impulsar el turismo
De acuerdo a la crónica publicada por El Norte de Castilla, Beltrán optó por Paraguay, luego de tener en cuenta otros destinos como Dubái o Indonesia. “Había ayudado a muchos españoles a establecerse aquí y también a personas de otras nacionalidades, así que ya conocía bien el país y tenía una buena red local”, explicó sobre su decisión.
“Paraguay me conquistó por su fiscalidad, su crecimiento y las ganas que tiene de atraer talento, inversión y emprendedores. Era el país que mejor encajaba con lo que buscaba: fiscalidad competitiva, una red local extendida y flexibilidad. Paraguay me ha recibido con los brazos abiertos. Mis socios paraguayos me echaron una mano con todo, como hacemos nosotros con nuestros clientes, y la llegada no pudo ser más fácil”, destacó en otro momento sobre su vida en la actualidad.
Sus tareas
Con relación a las labores que cumple en la actualidad, dijo que su trabajo se concentra en horas de la mañana, mientras que en las tardes se concentra en investigar mercados, preparar guiones y artículos y buscar socios en otras jurisdicciones.
“Mi trabajo es telemático, pero contamos con equipos locales en cada país que me ayudan con todo, desde los trámites hasta elegir dónde vivir y resolver esas otras cosas que aparecen cuando uno mueve su vida de un país a otro”, precisó.
Costumbres en Paraguay
Sobre las costumbres que acogió a nivel local, dijo que disfruta de la cultura y de la gastronomía. Manifestó sentirse sorprendido por la sopa paraguaya, el mbeju y la carne; sobre la proteína local afirmó que para él “es la mejor del mundo”.
Un apartado especial para él es el tereré, bebida autóctona que ya forma parte de su día a día. “Se prepara con yerba mate y agua fría, y compartirlo con los tuyos representa muy bien ese carácter comunitario paraguayo. Es una práctica tradicional reconocida por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial”, indicó al medio citado.

