El pronóstico de lluvias intensas asociado al fenómeno de “El Niño” plantea desafíos para la conservación de los granos, especialmente entre los pequeños productores que no cuentan con infraestructura adecuada para el secado y almacenamiento. El ingeniero agrónomo Juan Báez, en una entrevista con La Nación/Nación Media, advirtió que el exceso de humedad puede favorecer la aparición de hongos, la pudrición y las pérdidas de calidad, tanto durante la siembra como en la etapa de cosecha.

“El pequeño productor no tiene infraestructura para secar; si no hay sol y hay mucha lluvia, no puede secar su grano”, explicó Báez. A diferencia de los grandes productores, que generalmente disponen de silos equipados con sistemas de secado y aireación, las familias rurales dependen en gran medida del secado al sol. Cuando las lluvias son persistentes y hay poca radiación solar, resulta difícil reducir la humedad del grano antes de almacenarlo, lo que aumenta el riesgo de deterioro.

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Esta situación también puede tener consecuencias económicas. Ante la imposibilidad de conservar adecuadamente la cosecha, algunos productores se ven obligados a vender sus granos húmedos a precios más bajos, con descuentos aplicados según el nivel de humedad. “Muchas veces los pequeños productores venden medio húmedo el maíz, porque si no pierden todo”, señaló el ingeniero agrónomo.

Como medida preventiva, Báez destacó la importancia de contar con sistemas de secado y almacenamiento apropiados, incluidos silos familiares, y de organizar esfuerzos entre las comunidades para disponer de infraestructura compartida. Sin embargo, reconoció que estas soluciones requieren inversión y planificación anticipada, por lo que resulta difícil implementarlas cuando las lluvias ya están próximas. También recordó que adelantar la siembra de rubros de ciclo corto puede ayudar a asegurar alimentos antes de los períodos más críticos, aunque el calendario agrícola y las condiciones climáticas limitan las posibilidades de adaptación.

Los pequeños productores cultivan principalmente maíz, poroto, arveja y otros rubros destinados al consumo familiar y la alimentación de sus animales. Estos cultivos son fundamentales para la economía de las familias rurales.

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