Paraguay deberá impulsar nuevas fuentes de generación para responder al crecimiento sostenido de la demanda eléctrica, puesto que el superávit energético del que gozó durante décadas tiene fecha de expiración. “Ya no existe ninguna posibilidad de que en el futuro tengamos esa abundancia tremenda que estamos teniendo todavía ahora”, advirtió el ingeniero Ángel Recalde, presidente del Instituto de Profesionales Paraguayos del Sector Eléctrico (IPPSE), este viernes, en el programa “Así son las cosas” de Universo 970 AM y GEN-Nación Media.

Durante la entrevista, Recalde expuso los ejes de un informe técnico que evalúa las alternativas para garantizar el abastecimiento futuro del país. El estudio contempla proyectos hidroeléctricos binacionales pendientes con Argentina, como Corpus e Itá Corá, así como la expansión de las infraestructuras existentes. Sobre Yacyretá, recordó: “Hay posibilidad de llegar hasta 30 máquinas con algunas condiciones”, mientras que en Itaipú se analiza instalar dos unidades adicionales y optimizar la potencia de los generadores actuales.

En lo relativo a los cauces internos, la investigación identificó cerca de 1.700 ubicaciones potenciales para pequeñas y medianas centrales, aunque la cifra se reduce a unas 22 localizaciones si se fija una capacidad mínima de 5 megavatios. Estos emprendimientos podrían sumar cerca de 400 megavatios en conjunto, pero su concreción enfrenta complejos desafíos. A modo de ejemplo, el especialista citó el caso del río Monday, donde “la zona a inundar sería realmente de muy alto costo” e implicaría un impacto ambiental discutible.

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Diversificar la matriz

Frente a estas limitaciones hidrológicas, el análisis del IPPSE plantea la necesidad de diversificar la matriz mediante energía solar, eólica, termoeléctrica, ciclos combinados, e incluso tecnología nuclear e interconexiones regionales. Recalde estimó que el máximo aprovechamiento del potencial hidroeléctrico permitiría alcanzar unos 12.000 megavatios de capacidad total, una cifra que, sin embargo, resultará insuficiente en el mediano plazo ante la evolución del consumo.

Para ilustrar la magnitud del desafío, el titular del gremio explicó que la eventual puesta en marcha del proyecto Corpus aportaría poco más de 1.400 megavatios a la cuota paraguaya. No obstante, advirtió que dicho volumen alcanzaría para cubrir el incremento de la demanda nacional durante apenas un año y medio o dos años. “Eso ya no va a volver a ocurrir”, enfatizó al contrastar ese escenario con el prolongado superávit que generó en su momento la entrada en operaciones de las centrales de Itaipú y Yacyretá.

Ante este panorama crítico, el referente del sector eléctrico insistió en que las autoridades deben actuar con celeridad y visión estratégica. “Se tiene que tomar dos decisiones, una de corto plazo y otra de mediano y largo plazo”, sostuvo Recalde, remarcando que anticipar las inversiones y diversificar las fuentes de generación resultará indispensable para evitar cuellos de botella y sostener el desarrollo económico del Paraguay.

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