Hace más de 20 años, un matrimonio español llegó a Paraguay y encontró en el cuero paraguayo una materia prima con enorme potencial. Carolina Sánchez, creadora de Cueros Sol y Luna junto con su marido, visitó el programa “Residentas” de GEN, y recordó que todo comenzó en 1998, cuando adquirieron una estancia ganadera en el Chaco y descubrieron la riqueza de la artesanía local.
En ese momento, comenzaron a desarrollar productos que combinan diseño español, cuero paraguayo y trabajo artesanal hecho en el país. “Era un poco el diseño español y la mano de obra paraguaya”, explica Sánchez al recordar los inicios del emprendimiento. Lo que comenzó con pequeños artículos, como termos, conservadoras y bandejas, fue creciendo hasta incorporar muebles y piezas de mayor escala, como sillas y taburetes destinados a restaurantes y hoteles.
Actualmente, la mayor parte de la colección es elaborada en Paraguay y posteriormente enviada a España para su distribución a otros mercados.
Detrás de cada producto existe una cadena de trabajadores paraguayos de distintos oficios. El taller también busca transmitir el oficio a nuevas generaciones, incorporando a jóvenes que aprenden a trabajar la piel desde el tratamiento y la costura hasta la terminación de cada pieza. “Sol y Luna sin Paraguay no sería nada”, sostiene Sánchez.
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La empresa apuesta además por mostrar al exterior las características del cuero paraguayo, utilizando curtición vegetal, tintes naturales y conservando las marcas propias de cada piel. Para Sánchez, el cuero representa una oportunidad para transformar un subproducto de la actividad ganadera en piezas de alto valor.
El valor del artesano paraguayo
Actualmente, los productos elaborados en Paraguay llegan a mercados como Estados Unidos, además de Europa, mientras la firma continúa desarrollando nuevas piezas que combinan cuero y diseño. Cada pieza lleva incluso la identificación del artesano que la realizó, como reconocimiento a un trabajo que, según la empresaria, convierte cada producto en una pieza única.

