• Por Luis Noguera

La expansión de los créditos, principalmente de consumo, el avance de la tecnología y su masificación, son aspectos que están calando hondamente entre los jóvenes, quienes son los más adeptos a la tecnología. Una mala decisión, un infortunio coyuntural o simplemente un cálculo que se salió de control puede significar un problema de gran envergadura para una persona que está haciendo sus primeras armas en el ámbito laboral y formando su camino económico.

La economista Gloria Ayala Person habló con La Nación/Nación Media sobre el segmento juvenil en un contexto de mayor exposición al crédito. “Cuando el dinero aparece disponible en el celular y basta con unos pocos pasos para aceptarlo, disminuye el tiempo que dedicamos a pensar si realmente necesitamos ese préstamo. La aplicación facilita el trámite, pero no hace más fácil pagar las cuotas”, consideró la especialista.

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“A un joven le diría: ‘Preaprobado significa que te ofrecen el crédito; no significa que te convenga tomarlo’. Antes de aceptarlo, hay que detenerse, revisar el presupuesto y conocer cuánto se devolverá en total”, expresó acerca de las previsiones que se deben tomar.

Gloria Ayala Person, economista. Foto: Archivo

¿Jóvenes más endeudados?

Sobre la consulta si actualmente hay jóvenes más endeudados que en el pasado, dijo que observa “una mayor exposición de los jóvenes a ofertas de financiación y a decisiones de consumo que pueden acumular cuotas rápidamente. Pero sería incorrecto afirmar que la deuda o la morosidad juvenil aumentaron sin contar con una serie de datos desagregada por edades que lo demuestre”.

El consumo es más caro

Al hablar de los créditos preaprobados o aprobados hay que entrar en una serie de precisiones que son muy importantes, entre ellas el tipo y la tasa de interés. Se trata de un préstamo de consumo; es decir, tiene el costo más alto, de acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay (BCP).

Según el último informe de Indicadores Financieros publicado por el regulador, correspondiente al mes de julio, la tasa de interés en créditos de consumo, en bancos y empresas financieras, se ubicó en promedio (ponderado) en 21,93 %, por encima de las tarjetas de crédito (19,07 %), comerciales (12,53 %), desarrollo (11,12 %) y vivienda (9,60 %).

Otra cuestión muy importante corresponde al plazo, ya que generalmente son de 12 meses (1 año) hasta 48 meses (4 años), normalmente. Esto determina, finalmente, el importe de la cuota que se pagará posteriormente.

Con relación a los montos que se manejan, fácilmente un banco local puede ofrecer un crédito de consumo entre los G. 4.000.000 hasta incluso G. 75.000.000, esta última cifra muy considerable.

Cambio en el acceso

Como se mencionó anteriormente, sobre todo con el avance de la tecnología, el acceso a crédito se hizo mucho más dinámico, se perdieron por el camino ciertas gestiones que, por ejemplo, hace 15 o 20 años eran obligatorias.

Para cualquier persona mayor de 35 o 40 años, en el inicio de su vida laboral era impensado acceder a un servicio financiero sin trasladarse hasta una sucursal o casa matriz. Hoy en día solo es necesario abrir la aplicación móvil, elegir el monto requerido y aguardar la acreditación, que demora unos pocos segundos, tal vez escasos minutos.

“Cambió la velocidad y la frecuencia con que nos encontramos con una oferta. Hoy se puede consultar una propuesta, solicitar un préstamo y recibir una respuesta desde el teléfono, sin pasar necesariamente por una conversación presencial”, dijo al respecto la economista.

Posteriormente, analizó la coyuntura actual e indicó que su observación consiste en “esa misma rapidez puede llevarnos a decidir sobre una cuota antes de examinar el contrato completo. La facilidad para solicitar crédito es un avance; el desafío es acompañarla con información comprensible sobre el costo y con una evaluación real de la capacidad de pago”.

Comprobaciones

Para Gloria Ayala Person, antes de tomar la determinación de darle clic al “ok” del crédito, hay que hacer varias consideraciones, entre las cuales citó:

  1. Finalidad: qué necesidad concreta resolverá el préstamo y si puede esperar.
  2. Costo total: cuánto dinero recibiré y cuánto devolveré al sumar todas las cuotas, intereses, seguros, comisiones y otros cargos.
  3. Presupuesto: cuánto sumarán todas mis cuotas actuales y la nueva frente a mi ingreso neto, una vez cubiertos mis gastos necesarios.
  4. Plazo: durante cuánto tiempo seguiré pagando; una cuota menor por un plazo más largo puede terminar costando más.
  5. Condiciones: qué sucede si me atraso, si quiero cancelar antes o si mi ingreso disminuye.

“También verificaría quién ofrece el crédito y conservaría una copia de las condiciones aceptadas. La decisión debe tomarse mirando el monto total a devolver, no solamente la cuota que aparece destacada en la pantalla”, agregó.

Finalmente, sobre las consecuencias de una mala decisión financiera, la economista dijo que puede impactar en el futuro, considerando que la mora o el impago de una obligación se toma en cuenta en el historial crediticio. “Lo que puede dificultar el acceso futuro a financiación cuando realmente se la necesite”, resaltó.

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