Los pequeños productores afrontan la nueva campaña agrícola con renovadas expectativas, luego de superar dificultades marcadas por la sequía y las pérdidas económicas. La recuperación de la producción, el acompañamiento de la UGP y los buenos resultados obtenidos en la campaña anterior devolvieron el optimismo a las familias agricultoras, que vuelven a mirar a la tierra como una fuente de nuevas oportunidades.
La sequía había golpeado a los agricultores de la zona; sin embargo, los productores lograron recuperarse y retomar la apuesta por sus cultivos. Actualmente, en Maracaná, Canindeyú, muchos trabajan superficies de entre 5 y 20 hectáreas y encuentran en la soja, el maíz y la chía sus principales alternativas de renta. La buena cosecha obtenida el año pasado fortaleció la confianza en la producción.
Los pequeños productores reciben apoyo y capacitación por parte de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), con el objetivo de que puedan obtener una mayor rentabilidad de sus productos. El presidente de la UGP, Héctor Cristaldo, destacó el optimismo y el entusiasmo de los agricultores a pesar de las adversidades: “A pesar de las deudas, el productor sigue trabajando. Desde hace un tiempo, el escenario es positivo en esta zona y cada vez más productores diversifican su producción. Hay que mirar para adelante”, alentó.
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La expectativa también está puesta en la diversificación de las actividades productivas. En las pequeñas fincas de Maracaná conviven cultivos de soja, maíz, chía, piña y hortalizas, además de la ganadería y la producción lechera. Esta variedad permite a las familias contar con diferentes fuentes de ingresos durante el año y enfrentar con mayor fortaleza las dificultades que puedan presentarse en cada campaña agrícola, destacó el presidente de la Federación de Cooperativas de la Producción (Fecoprod), Alfred Fast.
Las mujeres que hacen crecer a la comunidad
Las mujeres cumplen un papel fundamental en esta recuperación, organizaciones como el “Comité Mujeres Unidas 7mo Encuadre” reúnen a unas 50 productoras que trabajan en la producción y comercialización de leche, hortalizas y animales menores. Sus productos son vendidos en ferias de la comunidad y parte de la producción llega al programa Hambre Cero. Para las mujeres, estas actividades representan una fuente de ingresos propios y una herramienta para fortalecer la economía de sus familias.
Cabe destacar que, como parte del acompañamiento a los pequeños productores, el programa Avatiky, impulsado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP), brinda semillas de maíz de alta calidad a organizaciones de agricultores de la zona. Para la nueva campaña está prevista la entrega de semillas al Comité de Productores de Maracaná, destinadas a cubrir unas 500 hectáreas.

