Los parques industriales se presentan como una alternativa para atraer inversiones, generar empleo y ampliar la capacidad productiva del país. En esta nueva entrega de Hacedores LN, Bruno Vaccotti, presidente de la Asociación Paraguaya de Parques Industriales (APPI), analizó y explicó a La Nación/Nación Media el escenario del sector, el creciente interés de inversores extranjeros y las oportunidades que se abren para Paraguay, especialmente ante los cambios en el contexto industrial de Brasil, y la creciente llegada de inversionistas del país vecino.
-¿Cómo describiría la situación actual del sector en Paraguay?
Los parques industriales han sido, durante décadas, una materia pendiente en nuestro país. Era un tema que se conversaba, se postergaba y volvía a conversarse. Hoy, gracias a que el Ministerio de Industria y Comercio lo puso firmemente en agenda, los avances son alentadores. Estamos pasando de la intención a la acción. El sector está despertando, hay más conversaciones con inversores reales, más proyectos sobre la mesa y, sobre todo, una articulación público-privada que antes no existía con esta intensidad.
-¿Qué expectativas y proyecciones maneja la APPI para el segundo semestre del año?
La coyuntura política con Brasil es la gran oportunidad de la década. Paraguay es un aliado evidente para las industrias brasileñas, gracias a la energía disponible, un marco regulatorio atractivo, población joven, un país seguro y diversas oportunidades de crecimiento. Además, el régimen de maquila ha capturado la fascinación de muchas industrias del exterior. Si logramos fortalecer los parques industriales en este semestre, el efecto será multiplicador. No solo en empleo, sino en la cadena de valor que se genera alrededor.
-¿Cuáles son hoy los principales desafíos que enfrentan los parques industriales en el país?
El principal desafío es pasar de la normativa a la operación fluida. Durante años tuvimos una ley que generaba más fricciones que soluciones. Eso se está corrigiendo, pero todavía hay trámites que se pueden agilizar, infraestructura que debe acompañar y una necesidad de mostrarle al inversor que Paraguay es predecible. Otro desafío es el funcionamiento de más parques industriales, más socios activos y más ejemplos de éxito que contagien a otros.
-¿Qué proyectos de gran inversión están previstos o en desarrollo?
Todas las semanas nos visitan empresarios desde Argentina, Bolivia, Brasil y otros países. Uno de los proyectos más destacados y transformadores que está sobre la mesa es el gasoducto que busca conectar Argentina con Brasil, que en su paso tendría una planta de 1 gigavatio en el Chaco paraguayo. Son proyectos que cambian la matriz productiva de una región. Lo positivo es que ya no estamos hablando de posibilidades lejanas, ya que estamos hablando de obras que están en negociación avanzada y que, de concretarse, reconfiguran el mapa industrial del país.
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-¿Qué impacto tienen los parques industriales en el mercado?
El impacto es directo y de largo alcance. Un parque industrial bien conectado genera empleo de calidad, dinamiza la economía local, atrae proveedores, servicios logísticos, capacitación técnica y tecnología. Pero más allá de los números, lo que generan es confianza. Cuando un inversor extranjero ve que en Paraguay hay parques industriales funcionando, con empresas serias y gobierno acompañando, el efecto es contagioso.
-¿Qué factores están impulsando actualmente la inversión en este sector?
Hay una combinación de factores que se alinearon. Por un lado está la energía, Paraguay tiene una de las matrices energéticas más seguras de la región, y eso es oro para industrias electrointensivas. Por otro, el régimen de maquila, que simplifica y reduce costos. Sumado el marco regulatorio que se está modernizando, una población joven y una estabilidad política y social. Ahora también tenemos a Brasil, con sus empresas mirando a Paraguay como una plataforma de exportación y reinstalación, y todo eso converge ahora.
-¿Cómo evalúa el comportamiento de la demanda de los parques industriales?
Hay cosas que ocurren de facto y otras veces debemos mostrar un camino para articular de mejor manera. La demanda está creciendo, eso es un hecho. Pero no siempre la demanda encuentra la oferta organizada. Nuestro trabajo en la APPI es justamente ordenar la oferta, darle visibilidad a los parques existentes, acompañar a los que están en desarrollo y facilitar el encuentro entre el inversor y el territorio. La demanda está, el interés está, ahora necesitamos que la respuesta paraguaya sea cada vez más rápida y profesional.
-¿Qué perfil tienen hoy los principales inversionistas que apuestan por estos proyectos?
Mayoritariamente maquilas, empresas logísticas e industrias electrointensivas. Son actores que vienen buscando eficiencia energética, condiciones competitivas y una plataforma para exportar. Pero también estamos viendo un perfil más diversificado, con empresas de tecnología, de servicios asociados a la industria, de alimentos. El inversor está entendiendo que Paraguay no es solo un lugar para producir barato, sino un hub estratégico para abastecer a la región.
-En lo personal, ¿cómo fue su camino hasta convertirse en presidente de la APPI y qué lo motivó a dedicarse al sector?
Hace más de una década tengo como objetivo personal posicionar a Paraguay en el mundo. No como un eslogan, sino como una tarea concreta, y que el país sea visto como lo que es, una nación con recursos, gente trabajadora y oportunidades reales. Estoy satisfecho con la mirada que se tiene hoy del país, pero sé que eso ha sido gracias al esfuerzo magnánimo de cientos de miles de personas que todos los días apuestan por el Paraguay que queremos. Liderar la APPI es una forma de canalizar ese esfuerzo colectivo. Es un espacio desde donde se puede articular, influir en políticas públicas y abrir puertas. Eso me motiva todos los días.
-¿Cómo nació su vínculo con este sector y qué valores personales cree que marcaron su forma de liderar?
Nació de mi experiencia primero como gremialista. Siempre tuve claro que mi objetivo era posicionar a nuestro país y generar oportunidades para más familias paraguayas. Luego me tocó trabajar e invertir en el rubro industrial electrointensivo. Cuando quisimos conformar un parque industrial, nos dimos cuenta de que había puntos dentro de la ley vigente en ese momento que generaban fricciones para que realmente ocurra. Fue ahí cuando empezamos a conversar con la UIP, con el MIC y con otros actores. Incluso visitamos en varias ocasiones Argentina y firmamos un convenio con APIA, la Asociación de Parques Industriales de Argentina, que cuenta con más de 400 instalaciones en su territorio nacional.
Ese recorrido me enseñó que no se puede liderar desde el escritorio, pues hay que estar en la cancha, negociar, escuchar y construir consensos. Como ese eslogan que escuchamos “Paraguay es el granero del mundo”, hoy podemos apuntar a construir la frase “Paraguay, corazón industrial y logístico de Sudamérica”.
Como asociación, este es el año donde queremos construir nuestra masa crítica de socios y seguir trabajando con el Gobierno y el sector empresarial para que ese Paraguay que es una promesa se vuelva realidad. Ese es el norte.
Perfil
- Bruno Vaccotti es emprendedor e inversionista en los sectores energético, financiero y tecnológico
- Llevó a cabo la implementación del primer data center de 100 MW Minería de Bitcoin de América Latina
- Se desempeña como director de la Cámara Paraguaya de Fintech y socio fundador de la Cámara Paraguaya de Minería de Activos Digitales

