El exministro de Hacienda, Manuel Alarcón, analizó las nuevas proyecciones fiscales del Gobierno y señaló que alcanzar la meta de convergencia al 1,5 % del producto interno bruto (PIB) en 2028 demandará decisiones orientadas a controlar el crecimiento del gasto corriente, principal factor que, a su criterio, explica el elevado nivel del déficit fiscal.
Las declaraciones se dan luego de que el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) informara una actualización de sus proyecciones, estimando un déficit fiscal de 3,2 % del PIB para 2026 y de 3,9 % para 2027, con el compromiso de retornar al límite establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2028.
Durante una entrevista en Universo 970 AM/Nación Media, Alarcón sostuvo que el frente fiscal fue históricamente uno de los pilares de la estabilidad macroeconómica del país, aunque consideró que actualmente enfrenta presiones derivadas del aumento sostenido del gasto.
“El déficit superior al 3 % ya refleja un problema estructural. Si respondiera a un incremento importante de la inversión en infraestructura, podría entenderse, pero el principal componente sigue siendo el gasto corriente”, afirmó.
El economista explicó que, cuando el gasto corriente aumenta por encima de los ingresos, el margen para financiar inversiones se reduce, ya que el ajuste suele recaer sobre la inversión pública. “La variable de ajuste normalmente termina siendo la inversión en infraestructura”, señaló y alertó que esta situación podría limitar la ejecución de proyectos de desarrollo si no se adoptan medidas para mejorar el equilibrio de las cuentas públicas.
Respecto al objetivo planteado por el Ejecutivo de reducir el déficit al 1,5 % del PIB en 2028, Alarcón consideró que será necesario explicar con mayor detalle las medidas que permitirán alcanzar esa meta. Alarcón resaltó que “no hay soluciones mágicas”, ya que la convergencia requiere decisiones de política fiscal que permitan contener el crecimiento del gasto y recuperar espacio para la inversión.
Asimismo, manifestó que parte del déficit observado en el primer semestre respondió a la regularización de obligaciones pendientes con contratistas del sector vial y proveedores farmacéuticos, aunque remarcó que el desafío de fondo continúa siendo el manejo del gasto corriente.

